Postales nunca antes vistas de Bogotá

A propósito del cumpleaños número 478 de Bogotá, recuperamos de nuestro archivo Cromos algunas postales nunca antes vistas. ¡Imperdibles!
Postales nunca antes vistas de Bogotá

EL IMPONENTE RÍO BOGOTÁ

Antes de convertirse en el Salto del Tequendama, sirvió de marco a la inauguración de las obras de la moderna planta eléctrica de El Charquito en 1922. El anfitrión, José Domingo Dávila, gerente de la Compañía Eléctrica Nacional, atendió a invitados tan ilustres como Leo Kopp Castello y Alfonso Villegas Restrepo.

 

LA PLAYA DE CHAPINERO

El sector de El Lago debe su nombre a este gran espejo de agua, donde empezó a crecer el célebre norte de la ciudad. Era uno de los muchos lugares que existieron en la capital para tomar el sol y darse un buen chapuzón los domingos.

 

EL AUTOMÁTICO

El emblemático café de la bohemia bogotana, se volvió galería de arte en 1950 con una exposición colectiva de los futuros maestros de la pintura nacional. Omar Rayo, Enrique Grau, Ignacio Gómez Jaramillo y Hernando Tejada, entre otros, se encargaron personalmente de colgar sus cuadros, admirados en la foto por el poeta León de Greiff , con su eterna pitillera, y el periodista Julio Abril.

 

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LOS BAÑOS TURCOS

Llegaron a ser el gran atractivo del sofi sticado Hotel San Francisco, en pleno centro. Entre sus vapores se tejió la más sabrosa crónica inédita de los años 60. Los mejores chismes, chistes y noticias del país surgieron en las animadas tertulias que protagonizaban allí políticos de todos los partidos, banqueros, periodistas, deportistas, artistas, viajeros...

 

VOLAR

Fue la palabra de moda en Bogotá, no en vano llamada la Ciudad del Águila Negra. La llegada del primer aeroplano en 1919 fue todo un espectáculo. El piloto se llamaba Knox Martin y días después de su llegada protagonizó un altercado callejero a bala narrado, de manera burlesca, por el caricaturista Ricardo Rendón y el cronista Tic Tac en CROMOS.

 

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Fotos: Archivo Cromos