La obra 13 Sueños es arte para la mente y los sentidos

 En una obra fuera de lo común que estará en el Teatro Odeón hasta el 5 de octubre.
La obra 13 Sueños es arte para la mente y los sentidos

El espectador hace un viaje por los cinco pisos del Teatro Odeón de Bogotá y es partícipe de una onírica historia de amor que se cuenta a través de la dramaturgia, la danza, la música y la videoinstalación. 

 

Todo es posible en los sueños. En un momento estamos en nuestro cuarto, sobre la cama, y de repente aparecemos en medio de una autopista a punto de ser arrollados por un carro. Pero entonces la mente, esquiva y temerosa de la muerte, se escapa y llega a un callejón oscuro donde un hombre desconocido nos apunta con un arma y aprieta el gatillo.

La bala no nos toca, porque ahora estamos en el piso 19 de un edificio, tentados a lanzarnos al vacío. Y lo hacemos, pero antes de chocar con el pavimento abrimos los ojos despavoridos y otra vez estamos en nuestro cuarto, sobre la cama, en ese limbo en el que no entendemos qué es fantasía y qué es realidad. 

Así se siente ver la obra de teatro 13 sueños (o solo uno atravesado por un pájaro). El espectador pasa de una ilusión a otra a medida que atraviesa los 2000 metros cuadrados del Teatro Odeón, en pleno centro de Bogotá. El lugar está dividido en 13 espacios y el público los recorre como si fueran paradas en un viaje a través del cual se hila una historia de amor. La audiencia camina de una escena a la otra tratando de atar cabos, de entender cómo ese hombre y esa mujer se conocieron y de descubrir qué los atrae, qué los aleja, qué los hiere. 

130730_13SueñosObra_AM_003-2

Un auto choca en uno de los sueños y fractura la historia de amor

 

La cabeza detrás de 13 sueños es Laura Villegas, dramaturga colombiana que estudió teatro clásico y contemporáneo en Londres y volvió llena de ideas y de ganas de crear, para lo cual se alió con Fabio Rubiano  –quien se encargó del libreto y la dramaturgia– y un equipo de 100 personas –entre las cuales se encuentran actores como Jairo Camargo y Marcela Agudelo– que le ayudaron a construir este ambicioso proyecto a lo largo de un año y medio.

Villegas creó un camino en el que confluyen todas las artes y en el que cada media hora ingresan grupos de cuarenta personas que, a medida que ascienden por ese antiguo edificio del barrio La Candelaria, viven una experiencia que estimula todos los sentidos gracias a una estética hermosa, una música conmovedora, un libreto inquietante y una actuación poderosa. 

 

Fuera de lo convencional

La historia empieza en un bar. No en un escenario decorado como si fuera un bar, sino en un bar, en el que el público puede pedir un trago y sentarse a conversar. Es un lugar acogedor, aunque extraño, con jaulas de pájaro que cuelgan del techo, sillas antiguas y un teléfono viejo. Después de que los espectadores pasan un tiempo observado ansiosos ese espacio hipnótico, los actores dan inicio a la función en medio de las mesas, desde donde los asistentes oyen el sonido estridente de un disparo y ven muy cerca el estallido que produce la bala al salir. De repente, el teléfono suena y es alguien del público quien debe contestar.   

130730_13SueñosObra_AM_016

En la primera escena, un mesero le da la bienvenida al público

 

Desde el principio, la obra invita al espectador a hacer parte del viaje. Es un formato poco frecuente, pero no es absolutamente novedoso. En los años noventa, Enrique Vargas impresionó a los colombianos con El hilo de Ariadna, una obra que devolvía a los asistentes a los olores de la infancia y los llevaba hasta el día de su muerte, cuando podían sentir cómo lo enterraban. En 2004, José Domingo Garzón montó La procesión va por dentro: un recorrido por diferentes escenarios en los que las personas veían, a solo unos centímetros de distancia, diferentes historias de mujeres. 

Aunque existen ejemplos como estos, en Colombia no se ha visto un proyecto de la envergadura de 13 sueños, que tiene similitudes con obras de la talla de Sleep no more, una pieza que desde 2011 agota boletería en Nueva York y le ofrece una experiencia única al espectador. “Es un trabajo ambicioso –asegura Fabio Rubiano–. Pasa por obra de teatro, pero es un viaje, una experiencia visual, sonora, espacial y auditiva, que abre nuevos canales de comunicación con el público”. 

Dentro del sueño

Los creadores de 13 sueños aclaran que el hecho de que el espectador participe no quiere decir que actúe, sino que se involucra con la historia. La siente. En una escena debe sacar la sombrilla para no mojarse cuando empieza a llover; en otra, oye la conversación de una pareja a través del auricular de un teléfono, en una especie de voyerismo auditivo. Cada detalle de la obra está pensado para crear sensaciones, por eso el público se va con un estado de ánimo alterado y meditativo, y tiene la tentación de seguir descifrando la historia de amor.

“Una obra como esta hace que el público vibre más, que se sacuda –explica Laura Villegas–. En el mundo de hoy tenemos tantas sensaciones a la mano en nuestro celular, que hay que darles la vuelta a las artes vivas para que la gente no se aburra. Tenemos que tratar de competir con propuestas que atraviesen a las personas y las lleven a sentir cosas diferentes”.  

Villegas y Rubiano trabajaron en la historia diariamente durante cuatro meses. Investigaron sobre los sueños. Leyeron a Bachelard, a Jacobo Siruela, a ChuckPalahniuk. Averiguaron cómo se queda dormido un cuerpo y qué le pasa cuando duerme.

Descubrieron que en lo onírico hay temas e imágenes recurrentes, como el amor, el cielo, los bosques, la muerte, la comida, los pájaros. Y todo esto llevó a que, a la salida de la obra, el espectador sienta que acaba de pasear por el suspenso continuo de una película de David Lynch, de que ha entrado y salido de un cuadro de El Bosco y de que ha sido testigo de un amor más trágico y apasionado que el de Romeo y Julieta.

 

Lugar: Teatro Odeón, cra. 5 # 12C - 73

Fecha: del 24 de julio al 5 de octubre

Boletas: entre $50.000 y $130.000