Liu Bolin, el artista que se esconde dentro de su obra

Es un camaleón. Se ha camuflado en frente de grafitis, de trenes y tractores, y de estantes de muñecos y gaseosas. Se oculta para protestar.
Liu Bolin, el artista que se esconde dentro de su obra

Es como un fantasma. Está, pero no está. Se siente, pero no se ve. A primera vista, si se mira de afán, el grafiti es solo eso, un grafiti. Pero al acercarse, al calibrar la mirada, se descubre que hay un par de zapatos sobre el andén que están conectados al cuerpo de un hombre que se mantiene estático frente a la pared, con los ojos cerrados y la ropa y la cara cubiertas con pintura. Es Liu Bolin, el reconocido artista chino que presenta su obra en la galería La Cometa de Bogotá, del 17 de octubre al 29 de noviembre.

Empezó a esconderse para protestar. Se ocultó para que lo vieran. En 2005, le policía china destruyó el Campamento Internacional de Arte de Beijing donde Bolin trabajaba con un colectivo de artistas. Al Gobierno no le convenía un espacio en el que un grupo de intelectuales pensaba en conjunto sobre las problemáticas del país y su gente. El performer, entonces, para rechazar la demolición del edificio, decidió pararse frente a las ruinas y maquillar su cuerpo para convertirse en parte de esos restos; para demostrar que él, como la construcción, quedaba devastado; para indicar que, a pesar de todo, él resistía; para señalar la forma en que el individuo puede transformarse en un ser invisible para la civilización, para el sistema imperante que arrasa todo lo que obstaculiza su paso. 

 

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A Bogotá, Bolin llega con 25 fotografías que dan cuenta de sus camaleónicos performances y con cinco máscaras que también reflexionan sobre el individuo en medio de un sistema económico y político. La muestra se llama Mímesis y sus espectadores, además de recorrer la exhibición, tendrán la posibilidad de ver tres obras que el artista realizará aquí mismo: una en exteriores y dos en escenarios montados dentro de la galería. Para ello, además de la gente de su equipo de trabajo, contará con la colaboración de los artistas colombianos Yosman Botero, Alejandro Sánchez y Diego Díaz. 

El trabajo de Bolin empieza con la pintura, pasa por la escultura, luego se transforma en performance y termina en fotografía. En esta medida, y ya que él es el protagonista de sus obras, para cada una de sus creaciones necesita la ayuda de colaboradores, que muchas veces son artistas hiperrealistas que se encargan de esconderlo. Pero antes de llegar a este punto, el chino puede tardar hasta cinco días planeando el proyecto, analizando el fondo, creando piezas para lograr un buen camuflaje y consiguiendo las pinturas que darán el tono exacto de cada trazo que se hará sobre su cuerpo. 

 

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Cuando llega la hora de la verdad, en la que puede pasar hasta un día entero de pie frente a un grafiti o a una pared tapizada con armas, Bolin debe dejar su lado de dibujante y asumir su posición de performer. Debe aguantar entre cuatro y cinco horas mientras lo visten y lo pintan. Debe tener cuidado con la pintura, pues en sus primeras obras le hizo mucho daño a su piel. Debe prepararse como un deportista de alto nivel. Debe ingerir pocos alimentos y bebidas. Debe resistir, como una estatua, hasta 24 horas de pie. Y mientras todo esto ocurre, alguien más se encarga de fotografiarlo y dejar un registro de su trabajo –que nunca pasa por Photoshop–. 

Esta es su manera de protestar pacíficamente. «Me robo el método de los francotiradores», aseguró en su charla en TED: se oculta para atacar. Y le apunta a los regímenes totalitaristas, al capitalismo, al desempleo, a la falta de libertad, a las contradicciones de la política, a la idea del individuo como un ser vulnerable dentro de una masa. «En el proceso de invisibilidad hay una persistencia, por el simple hecho de tener que permanecer de pie y no poder moverme –aseguró en la revista Designboom–. Esa persistencia se conecta con la lucha de vivir como un ser humano y un individuo». 

 

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En su protesta, además, Bolin nunca se aleja de las tradiciones chinas –a pesar de que su trabajo parezca tan moderno y llamativo–: «Mi trabajo se basa en uno de los conceptos más importantes de mi país: la unidad del hombre y la naturaleza que propone el taoísmo –aseguró–. Logro darle vida a ese pensamiento filosófico y tradicional».

La cometa Carrera 10 # 94A – 25 Entrada libre