Holy Motors, una película surrealista que busca describir la soledad

Buscando una salida en el laberinto que propone el director.
Holy Motors, una película surrealista que busca describir la soledad

Dirección: Léos Carax Guión: Léos Carax Reparto: Denis Lavant, Edith 

¿Una melancólica visióndel trabajo de los actores? ¿Una pregunta abierta sobre las máscaras que utilizamos para evadir nuestra propia personalidad? ¿Una historia surrealista que busca describir la soledad en la que nos movemos todos los días, a pesar de la compañía? Cualquier pregunta es válida cuando uno termina de ver Holy Motors. ¿Qué demonios nos quiso decir su director? 

Bueno, comencemos por decir que el arte, se supone, es todo lo que nos incita a hacernos preguntas. En este sentido, Holy Motors es una terapia de reflexión entre tanto cine que nos ofrecen procesado como goma de mascar; cine que, antes que alimentar nuestro cerebro y nuestra curiosidad, consumimos con la confianza de que no nos va a exigir esforzarnos. Holy Motors hace parte de ese cine que nos exige. Creemos entender que la historia es la e un hombre que va en limosina por París interpretando papeles en la vida real, en escenarios reales, dependiendo de las citas que tiene para hoy. Y hay citas extrañísimas, como la del vulgar callejero que rapta una modelo en un cementerio; o la del hombre del hogar cuya familia está compuesta por chimpancés. Pero, por supuesto, esto es solo lo que vemos en primera instancia; porque, como es posible que ya les haya sucedido a quienes la han visto, uno se niega a quedarse con esa única visión. Uno quiere buscar símbolos escondidos, uno quiere interpretar, hallar una salida ese laberinto que nos propone Carax.

Puede que nuestra respuesta sea que nada tiene sentido, que Carax nos está tratando de descrestar con un «cine de autor» que no entiende sino él. Pero también puede que la película nos ayude a reflexionar sobre el oficio de la actuación, o sobre el oficio mismo de la vida que nos toca asumir como si estuviéramos actuando, impotentes frente a lo que nos obligaron a vivir, y muy lejos de nuestras propias pasiones. Cualquier pregunta sirve para enfrentarnos a Holy Motors. Así nos obligue a esforzarnos un poco, a poner de nuestra propia alma.