«Los escritores que me han influenciado son esos a los que menos me parezco» Chad Harbach

El estadounidense invitado al Hay Festival, que empieza hoy 30 de enero en Cartagena, habló con CROMOS sobre su obra.
«Los escritores que me han influenciado son esos a los que menos me parezco» Chad Harbach

¿Cuál es su relación con el béisbol? ¿Es solo una afición o intentó en algún momento volverse jugador profesional?

Crecí jugando béisbol. Mi papá era tercera base, un buen jugador, y me enseñó a jugar desde muy temprana edad. Solo jugué hasta bachillerato y me retiré a los 18. Pero la manera en que entiendo el mundo ha sido influenciada por mi intensa experiencia en el béisbol y el básquetbol, cuando era joven.  

¿El personaje de Aparicio Rodríguez está inspirado en el shortstop venezolano Luis Aparicio? ¿Por qué lo eligió para la novela?

Luis Aparicio es, por supuesto, un shortstop muy famoso. Pero en realidad, Aparicio Rodríguez está basado en Ozzie Smith, el gran shortstop de los Cardenales de San Luis; cuando joven, yo adoré su habilidad y estilo defensivo. Escogí el «Aparicio» porque sencillamente amo el sonido poético del nombre.    

¿Y qué nos puede decir de la enfermedad de Steve Blass, de la que trata la novela? ¿Fue una motivación adicional? ¿Es más común de lo que uno cree?

Creo que sí lo es. La enfermedad de Steve Blas es la inhabilidad de lanzar la pelota por causa de inhibiciones psicológicas, no físicas. Como mi novela fue lanzada en Estados Unidos, he tenido la oportunidad de hablar con algunos jugadores profesionales, y también con un antiguo pitcher que ahora trabaja como psicólogo de un equipo de las ligas mayores. Todos me han dicho que los casos de personas con la enfermedad de Steve Blass ocurren todo el tiempo, casos leves y casos severos, en las ligas mayores y en las menores, y todos los equipos tienen estrategias para tratar de ayudar a los jugadores. Pero claro, tanto los jugadores como los equipos prefieren mantener estas luchas lejos de los medios, si pueden.   

Aparte del béisbol, usted toca otros temas igual de delicados, como el descubrimiento de la homosexualidad del rector Affenlight. ¿Cómo llegó a ello? ¿Para equilibrar la carga dramática? 

La obsesión del presidente Affenlight con Owen no hizo parte de mi primera concepción de la novela, pero sí me crucé con ella muy pronto, y cuando se me atravesó me pareció que se ajustaba perfectamente. Pienso que se debe, en parte, a que es una novela sobre todo tipo de relaciones masculinas: amistades extremadamente cercanas, antagonismo competitivo, enseñanza, y así. Por lo tanto, que hubiera una relación romántica también parecía natural.   

El mantra que se exige Affenlight es: «Las cosas son más sencillas de lo que parecen». ¿Es en el enredo que convertimos las cosas sencillas en lo que consiste la verdadera literatura? 

¡Esa es una manera sencilla de describir la literatura! Y creo, además, que es una bastante buena. Sí, el universo se mueve de una forma bastante sencilla por billones de años hasta que llegan los humanos con su supuesta inteligencia y sus impulsos contradictorios y sus máquinas que queman carbón, a dañar todo.   

Por otro lado, la novela le rinde un homenaje tremendo a Herman Melville. ¿Es, acaso, su escritor favorito? ¿Cómo es su relación con Moby Dick?

Sí, Moby Dick ha sido mi novela favorita desde que la leí por primera vez cuando tenía 18. Es un libro tan arriesgado, gracioso, musical y melifluo, y, a la vez, tan filosófico, político y crítico de los abusos del poder y la industria.    

¿Y qué otros autores norteamericanos le han ayudado para llegar a escribir?

Tantos. Es difícil decir porque con frecuencia pienso que los escritores que más me han influenciado son esos a los que menos me parezco, así que me tiran en una nueva dirección. Pero definitivamente Don DeLillo y David Foster Wallace, mis dos escritores favoritos de deportes. Y Deborah Eisenberg, quien escribe frases tan bonitas. Y Chekhov, Cheever, Fitzgerald, Faulkner, y así sucesivamente.   

¿Qué enseña el béisbol sobre la vida que no enseñe ningún otro deporte?

Me produce fascinación la manera en que el béisbol combina el trabajo en equipo y el individualismo, la camaradería y la soledad. Los jugadores en un equipo trabajan juntos en muchas maneras y, sin embargo, en los momentos cruciales el foco suele caer en un solo individuo, que debe tener éxito o fracasar totalmente solo. Creo que ahí hay muchas lecciones acerca de cómo el ser humano es, al mismo tiempo, tanto un individuo aislado como parte de una comunidad.  

¿Qué opinión le merece Édgar Rentería? 

Lo conozco, por supuesto. Era muy placentero verlo jugar, y muy buen bateador para ser un shortstop. Él y yo tenemos la misma edad, y eso siempre me fascina de los atletas, cómo sus carreras terminan, y tienen que cambiar sus vidas por completo, mientras que muchos de nosotros estamos tratando de empezar.   

¿Es esta la única referencia de Colombia? ¿Qué expectativas tiene del Hay Festival?

Es cierto. ¡No sé mucho sobre Colombia! Pero Niki Saval, mi amigo cercano y colega editor de n+1, habló en el festival el año pasado y fue una experiencia maravillosa para él, así que verdaderamente espero ansioso el viaje.   

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Jueves 30 de enero

En conversación con Marianne Ponsford

Teatro Adolfo Mejía 5:30 p.m.