«Quise no ser actor, pero fracasé» Gael García Berna

El carismático actor mexicano llegó al Hay Festival Cartagena con ese brillo que siempre lo acompaña y encantó al público que lo esperaba ansioso.
«Quise no ser actor, pero fracasé» Gael García Berna

La fila le daba la vuelta a la cuadra. Todavía faltaba una hora para que la charla entre Gael García Bernal y Roberto Pombo empezara, y ya cientos de personas se agolpaban a la entrada del Teatro Adolfo Mejía de Cartagena. Había un entusiasmo especial en el ambiente. Una fuerza. El actor mexicano irradia una energía poderosa, alegre y sincera, de la que la gente se quiere contagiar. Así que la espera valía la pena. 

Cuando abrieron las puertas, el primer piso se llenó en segundos. El teatro hervía. A las 7:30, los fanáticos de Amores Perros y Y tu mamá también por fin vieron a su ídolo salir al escenario. Era todo sonrisas. Sonrisas humildes que lo hacían ver como un niño de diez años que ha recibido un juguete nuevo. Hay algo de niño en él, aparte de su alegría: es juguetón y tiene ganas de sacarle todo el jugo a la vida. 

Después de que Gael saliera, hiciera la venia, se acercara hasta la punta de la tarima y saludara hasta los espectadores de la fila trasera del último palco del teatro, Roberto Pombo anunció: «Gael me ha dicho que puedo preguntarle cualquier cosa, que lo único que no le gustaría es hablar de él, así que empezaremos por comentar el hecho de que este sea el año del caballo». Tras las risas del público, Gael aclaró: «Es importante que sea el año del caballo, porque yo soy caballo –y el público volvió a reír–. Hay caminos más divertidos para hablar de mí, caminos más sinuosos». Y fue justamente a través de esas vías alternas por las que se fueron Pombo y García para comentar la trayectoria del actor mexicano y su forma de pensamiento. 

«Me crie rodeado de actores –explicó Gael– y me parecían las personas más divertidas e inteligentes del planeta. Hablaban de cualquier tema con una ironía apasionada y eso me encantaba, no era consciente de que esa era justamente su especialidad, hablar de lo que no saben». A pesar de su atracción por ese mundo, antes de decidir seguir esa ruta, primero quiso ser médico, antropólogo, sociólogo y pintor. «Quise no ser actor –añade–, pero fracasé». Empezó a estudiar filosofía en México, pero finalmente terminó en Inglaterra estudiando actuación. 

Y fue en Londres donde Alejandro González Iñárritu lo descubrió. Lo vio actuar en una obra y lo invitó a participar en una producción modesta que terminó siendo la grandísima Amores Perros. Era un proyecto tan poco ambicioso que a Gael ni siquiera le importaba el pago; en ese momento él solo quería actuar. Pero la película fue todo un fenómeno y desde ese momento las puertas no han parado de abrirse. «Amores Perros tiene una fuerza extraña e impactante que todavía hoy llama la atención del espectador –contó el actor–. El cine mexicano venía de producirse con cierta refinación. Era excluyente, no conectaba con la gente, no tenía esa alquimia que surgió con Amores Perros y que se fue expandiendo en otras producciones latinoamericanas». Como Y tu mamá también, que, según Gael, es la película más caliente que ha hecho. «En esa producción, Alfonso Cuarón, el director, llegó a ocupar una figura paternal y fraterna, y no enseñó el paso a paso de hacer cine».

Después de ese deslumbrante principio de carrera, el paso obvio, para muchos, era llegar a Hollywood, pero él no cae en clichés. «¡En ese momento Latinoamérica estaba produciendo películas geniales! ¿Por qué iba dejar de hacer un proyecto como Diarios de motocicleta para hacer La maravillosa vida de Walter Mitty?». 

Con ese comentario Gael terminó de ganarse el público que desde la primera sonrisa ya era suyo. Los espectadores aplaudieron, y un par de ellos chiflaron, fascinados con la idea de que el mexicano no cayera en las redes del sueño americano. Pero su modestia nunca le falla: «Gracias por el aplauso, pero ese es solo un camino, el que yo escogí. Hay otros que también son válidos. Lo que ha logrado Salma Hayek en Hollywood es asombroso, y eso lo ha trabajado ella sola. Yo simplemente aprovecho este momento privilegiado de Latinoamérica, donde hoy podemos trabajar con muchísima más libertad que en Estados Unidos. Claro que también tenemos una responsabilidad, la responsabilidad de explorar quiénes somos y adónde vamos, de trascender y perdurar».