Cartagena respira arte con la primera Bienal Internacional de Arte Contemporáneo

*La Bienal contará con 127 artistas y se realizará del 7 de febrero al 7 de abril. El plato fuerte son las imágenes en movimiento.*
Cartagena respira arte con la primera Bienal Internacional de Arte Contemporáneo

Bill Viola es uno de los más importantes precursores del videoarte y una eminencia en el medio, así que es un privilegio que su nombre encabece la lista de viodeoartistas cuyas obras se presentarán en la primera Bienal Internacional de Arte Contemporáneo de Cartagena, que se creó con el fin de fortalecer aún más la imagen de la Heroica como centro cultural. En esta edición participarán 34 artistas colombianos y 93 extranjeros, que se tomarán diferentes espacios de la ciudad con pintura, escultura, fotografía, instalación, performance y medios audiovisuales.

 

Bill Viola - Punto de partida  

Viola pide paciencia. El videoarte exige tiempo. El espectador debe esperar a que una secuencia de imágenes vaya evolucionando y adquiera un sentido. Especialmente en su obra, en la que todo ocurre en cámara lenta: un hombre atraviesa un muro de llamas, otro emerge del agua como si hubiera sobrevivido a un naufragio y una niña duerme serena sumergida en el fondo del mar. El hecho de que se extienda en el tiempo es justamente uno de los encantos de esta técnica que, a través del movimiento, puede representar la vida con mayor precisión e intensidad que una pintura o una escultura. El público acompaña a quien aparece en la pantalla, experimenta la anticipación y el suspenso que se vive antes de que un chorro de agua lo ataque con violencia, y luego entiende el gesto que nace en el ser humano como reacción a ese acto agresivo e inesperado. 

Arte en movimiento

Cartagena estará llena de pantallas y proyectores. El videoarte será uno de los platos fuertes del evento. «La directora artística de la Bienal, Bertha Sichel, lleva más de diez años trabajando con el departamento de cine y video del Museo Reina Sofía de Madrid –cuenta Natalia Bonilla, quien está a la cabeza de esta fiesta del arte–. Eso influyó en el hecho de que le hayamos dado importancia a las propuestas audiovisuales». 

Sichel –brasilera con una amplia trayectoria como curadora en su país, España y Estados Unidos– tiene el ojo para detectar los mejores trabajos que involucran imágenes en movimiento, pero esa no es la única razón por la cual esta técnica se encontrará en cada esquina. Lo audiovisual, que a lo largo de la historia ha tenido etapas en las que florece con vigor, en la actualidad se ha vuelto habitual: «El video ha dejado de considerarse un nuevo medio y se ha convertido en una práctica tan común como el dibujo, la escultura o la instalación –explica Jaime Cerón, crítico de arte y director de Artes Plásticas del Ministerio de Cultura–. Muchos artistas de diferentes generaciones han incursionado en esta práctica».

Así que la primavera del videoarte llegó para quedarse. Atrás quedaron los años sesenta, en los que una pieza audiovisual de este tipo surgió porque el artista coreano Nam June Paik tuvo en sus manos la primera cámara portátil Sony antes de su comercialización. Ahora cualquiera tiene la tecnología, solo hay que meter la mano al bolsillo, donde se guarda una herramienta polifacética que le da a todos la posibilidad de ser creadores. Además existen los programas de edición, que facilitan los procesos que hace unas décadas tomaban horas y cuyo resultado parecía magia: los personajes desaparecían de repente de la pantalla o el cielo pasaba de azul a verde. 

En esta medida, hoy los espectadores no son tan impresionables, ya no los sorprenden los efectos especiales. Como en la escultura o la pintura, la técnica debe ir de la mano de ideas poderosas y diversas. «En la actualidad es posible encontrar tanto obras argumentales o documentales –cuenta Cerón–, como piezas que se resisten a la narrativa y que se plantean como estructuras autoreflexivas». Por esta razón, muchas veces las fronteras entre el videoarte y el cine se nublan: «Lo que determina que el video sea arte es el contexto en el que circula –añade Cerón–. Steve McQueen, un artista británico muy importante, después de hacer videoarte con un argumento central, incursionó en el mundo del cine con películas como Shame y 12 años de esclavitud». 

Para seguirles la pista

Bill Viola es el primero en la lista de videoartistas que presentarán su obra en la bienal, pero hay otra veintena igual de llamativa e interesante. Dada la numerosa cantidad de propuestas audiovisuales, presentamos los cinco imperdibles, con la pieza que traerán al país.

Para empezar está Viola. El estadounidense llegará con Walking on the Edge (2012), un video de doce minutos en el que recrea la separación inevitable entre un padre y su hijo con el paso del tiempo. Dos hombres llegan al desierto bajo un cielo turbulento y, a medida que caminan, sus vidas se distancian hasta que se alejan por completo. 

 

Bill Viola-Walking on the Edge (I) 12 Cortesia de Bill Viola Studio - Walking on the Edge  

También está el trabajo de la artista neoyorquina Janet Biggs, a quien le interesan los procesos repetitivos y las situaciones que involucran obsesiones y compulsiones cotidianas. La obra que podrá verse en la bienal se llama Step on the Sun (2012) y presenta las adversidades a las que se enfrenta un minero de azufre que trabaja en el volcán Ijen, en Indonesia. En la pieza confluyen la belleza de la naturaleza y el desastre de la explotación humana. 

 

Janet Biggs  abi-throw-full Cortesia del artista, Galería Connersmith (Washington, D.C.) y Galeria Ron Mandos (Amsterdam) - Step on the Sun  

El danés Jesper Just adora el séptimo arte y en sus obras suele hacer referencia a la historia y a la cultura del cine desde un punto de vista crítico. En Llano (2012), el trabajo que llega a Colombia, presenta las ruinas de una colina socialista en el árido desierto de California, que intentó mantenerse viva con una máquina de lluvia artificial igual a las que se utilizan en la pantalla grande. 

 

Somebody to love  

Jenny Marketou, artista griega que vive y trabaja en Nueva York, produjo un documental específicamente para la bienal. Marketou sentía fascinación por los sonidos tradicionales de la cumbia y la manera en que estos hablan de la historia cultural y la memoria colectiva de Colombia, así que preparó Flows (2014), un video en el que pone frente a la cámara a cantantes retirados de este género que fueron muy populares en su momento.

Para terminar está Nick Cave, estadounidense que creó lo que él denomina trajes sonoros: extravagantes y brillantes vestimentas que hacen que aquel que las usa parezca un animal de otro planeta. Con estos vestidos como inspiración produjo Drive-By (2011), un video en el que 25 performers, con los trajes puestos, saltan, ruedan, se caen y bailan, para crear una atmósfera estéticamente atrayente y enigmática. 

 

Sound suits