Las películas colombianas que compiten en FICCI

*Son cuatro las películas colombianas que este año lograron entrar a las selecciones oficiales de ficción y documental del Festival de Cine de Cartagena. *
Las películas colombianas que compiten en FICCI

Mateo es un adolescente que trabaja con su tío cobrando extorsiones a pequeños comerciantes locales. Don Silvio es un anciano rudo, testarudo, grosero, machista, mujeriego y violento. José Antonio, un ingeniero español, vive en el Cartucho. Los mineros ya no tienen trabajo. Estos son personajes que nada tienen en común, ni el tiempo, ni el espacio, ni sus relaciones. Son personajes que nunca llegarían a conocerse ni a caerse bien, siquiera, pero que ahora, y a partir de mañana, estarán de algún modo juntos en Cartagena. Son los protagonistas de las películas colombianas que fueron seleccionadas dentro de la competencia oficial, en las categorías de ficción y documental. 

Mateo, entonces, es el protagonista de Mateo, una historia dirigida por María Gamboa, en la que, para no ser expulsado del colegio por estar siguiendo la idea de acción, carros y dinero que le ofrece su tío, debe entrar al grupo de teatro que dirige el cura del pueblo. Empieza allí, primero, como un infiltrado que observa las actividades del cura que, según su tío, está incitando a la gente a dejar atrás las extorsiones. Luego, se va enamorando, del arte y del amor mismo. Se cuestiona, entonces, si es posible o no salirse del mundo de la delincuencia. 

Don Silvio quiere morir. Ese es, en suma, el argumento de Tierra en la lengua, de Rubén Mendoza. Don Silvio quiere morir pero necesita de sus nietos para hacerlo; «suicidarse es de maricas», dice. Entonces sus nietos citadinos se ven, por primera vez, con poder frente a un hombre del campo que toda la vida ha seguido su propia ley: maltratando a su mujer, bebiendo y dejando hijos regados por donde pasa –«Como esos payasos que hacen reír y que al mismo tiempo dan miedo», solía decir su ya difunta esposa–. Y, en vez de ayudarlo con una muerte rápida, los jóvenes prolongan su agonía en una especie de venganza contra el patriarca de la familia. El odio, siempre; la sangre, a veces, y los escenarios del campo colombiano que sirven de testigo.  

Y entonces se escucha el sonido de palas en Marmato, por donde la sangre corre de otro color: es un pecado vivir en uno de los mayores yacimientos de oro del mundo. El pueblo minero del departamento de Caldas está asentado en una montaña que durante siglos ha sido excavada artesanalmente pero que, ahora, la gran multinacional canadiense Gran Colombia Gold planea explotar a cielo abierto. Los pequeños mineros se quedan sin trabajo y sin sustento, y el pueblo, sin vida. Mientras la situación del lugar se vuelve un limbo jurídico entre demandas de uno y de otro, el cineasta estadounidense Mark Grieco se va metiendo, con una cámara, por los túneles en las minas, por las peligrosas jornadas de trabajo y por las negociaciones con delegados de las transnacionales para contar la historia. El resultado es un documental que habla de una lucha necesaria y que le pone rostro y voz a los sueños mineros. 

Otro documentalista llega sin prejuicios a las calles del cartucho, siguiendo los pasos de José Antonio, un ingeniero español que termina viviendo ahí, abrazado al humo del bazuco. Germán Piffano lo acompaña, lo persigue, lo retrata durante diez años que se mueven entre la droga, los policías que lo obligan a salir de su refugio y una nueva vida en España, desde su rehabilitación. Piffano dibuja sus diferentes etapas, con subidas y bajadas, su humanidad en el sentido más puro. Y, cuando todo parece estar bien para José, cuando tiene un empleo y una pareja estable, la vida se encarga de bajarlo de nuevo. Llega la crisis. Llegan las deudas. ¿Valió la pena tanta la lucha?   

Estas son las cuatro películas colombianas que compiten oficialmente en las selecciones oficiales de ficción y documental, en el Festival Internacional de Cine de Cartagena. Son pues, cuatro historias que retratan personajes que pueden aparecer, sin ninguna duda, en alguna esquina, en algún rincón de este país.