«Estaba aburrido de los dramas, por eso hice Birdman» Iñárritu

En marzo del 2014 el cineasta mexicano fue uno de los invitados especiales al FICCI. En ese encuentro contó algunos detalles de «Birdman», la película con la que conquistó el mundo.
«Estaba aburrido de los dramas, por eso hice Birdman» Iñárritu

 

«Estoy húmedo por tanta sal», Alejandro González Iñárritu

 

Marzo 17 - 2.014

Cuando ingresó al teatro Adolfo Mejía se sentó como un espectador más para disfrutar de un video de toda su filmografía. Después, Monika Wagenberg, directora del FICCI, lo invitó a sentarse junto a ella para conversar. Las risas y los aplausos constantes del público evidenciaron su cariño hacia él. 

Iñárritu es tan espontáneo y divertido que entrar en confianza con él es muy fácil, sucede como cuando hablas con un amigo de años y no escondes nada, todo lo contrario, en esta conversación sus historias y anécdotas, por cierto bastante graciosas por la manera en que las contó entre bromas, fueron cruciales para entender por qué su trabajo como director está lleno de concentración, exigencia, perfección y grandes reconocimientos.

Basta saber que con solo cuatro películas, Amores perros (2000), 21 gramos (2003), Babel (2006) y Biutiful (2010), Iñárritu marcó un antes y un después en el cine Latinoamericano, al lograr hasta la fecha 140 nominaciones, entre esas 11 a los Premios de la Academia; ganando el Bafta a mejor película de habla no inglesa por Amores perros, a mejor director en el Festival de Cannes y mejor película en los Globo de Oro por Babel, y once premios en México. 

Para él, llegar a escribir y dirigir películas se dio de manera accidental. Cuando entró en el ejercicio de pensar «¿qué voy a ser?», sentía que las leyes eran su vocación pero por fortuna para él y para muchos, sucedieron dos cosas puntuales en su vida que lo llevaron a lo que hoy es, «A los 17 y 19 años crucé el Atlántico en un barco carguero trabajando en oficios varios. De esa manera recorrí Europa y África muy joven y con poco dinero», comenta. En estos viajes, tuvo tiempo para leer y absorber conocimiento cultural y, curiosamente, se dio cuenta después de que en esos países en los que había filmado, han sido los mismos a los que fue durante su trabajo en el barco: es el caso de Marruecos y Barcelona, como si estuviera escrito en su destino. «No lo planeé, me di cuenta después, fueron experiencias que me marcaron mucho». 

Otro suceso crucial fue que estudió en el Teatro de México con el director Fernando Duque. Con él aprendió, la gran y sublime responsabilidad de ser director, tal como sabe hacerlo. Paralelamente a este proceso, hizo radio, luego publicidad, "escribiendo y filmando comerciales de dos minutos aprendí un poco a cómo hacer una película". Y, finalmente escribio su primer guión para televisión. 

Su manera particular de contar historias que solo se relacionan con un suceso, generando desde ese momento un drama y una fragmentación entre los personajes, hacen ver la genialidad que lo caracteriza como escritor y director. Además de la admiración que genera por la pasión y dedicación con la que hace cada película, llama mucho la atención por como ve al mundo en el que se mueve. 

Contar algunas de sus experiencias permiten pensar que se fija mucho en los detalles, las miradas, expresiones y movimientos corporales, incluso que si necesita grabar 40 veces la misma escena lo hace porque para él es fundamental que el actor se sienta y vea natural, respetando su sensibilidad, escuela actoral y método que usa para prepararse. Pero lo más interesante es que Iñárritu siente admiración por la magia innata que tiene cada actor, al conocer lo difícil que es repetir textos que no son de su autoría, fingir quien no es, repetir largas conversaciones o escenas, y dejar que lo dirijan, respeten y critiquen. 

Por otro lado, en su estilo de hacer películas evidencia su magia. Sin pretensiones, ambiciones y mucho menos tensiones logró que Gael García faltara por un tiempo a su preparación como actor en Londres, «Le envié una carta invitándolo a ser el protagonista y cuando leyó el guión me dijo: “no puedo salirme del colegio”, entonces, como yo quería que fuera él, recurrí a un tío que es médico y nos inventamos una enfermedad en la que Gael tenía unos bichos mexicanos en el estómago y debía viajar a México, así que viajó a grabar Amores perros y fue la mejor actuación que hizo en el colegio de Londres, mintiendo», destacando que fue la película que los llevó al estrellato mundial.

Luego salió de su zona de confort. Con 21 gramos grabó fuera de México, y exploró un nuevo idioma y una nueva cultura para contar una historia en la que ninguna escena se relacionaba directamente con la otra pero que son fragmentaciones tan reales que lograron cautivar a la gente. Aspecto que cambió con Babel porque le pareció terrible que lo referenciaran como el director que hace películas raras. Por esa razón, encontró fascinante hacer algo diferente, «cuando tienes una historia de un solo personaje tiene que haber un rigor de entendimiento y la tensión debe mantenerse. Es algo bonito», comenta. Logra así una película lineal y puntual, tal y como lo quería. Para pasar a hacer Biutiful involucrando por primera vez un poco la vida real de un actor, en este caso Javier Bardem, en la historia. 

¿Ahora con qué sorprenderá? ¿Seguirá con la tragedia? Claramente, su siguiente película que ya está en postproducción es una tragedia que se convierte en comedia. «Estaba harto de los dramas, no quiero volver a decir: "pobre gente, volvió a llorar". Por eso, la última producción es una comedia en eventos trágicos de un hombre, Michael Kiaton, que busca la revalidación. La disfruté muchísimo haciendo cosas que no había hecho, trabajé con un equipo nuevo, grabé en Nueva York y construí un set. Fue una experiencia extraordinaria». 

 

COLOMBIA CINE
En la versión 54 del Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias (Ficci), el mexicano recibió una estatuilla de la India Catalina, el máximo galardón que se otorga.

 

Y es con esta última producción, Birdman, con la que está conquistó el mundo pues ganó cuatro Premios Óscar. Iñárritu es uno de los directores más respetable del momento y sus éxitos son reconomientos a su trabajo, pues él mismo sabe que «tengo la gran responsabilidad de entregar buenas películas al público que gasta hasta cuatro horas por ir a verlas. Por eso me exijo mucho a mí mismo, pero más a mi equipo de producción porque todos debemos estar concentrados, aunque disfrutamos mucho rodando, somos una gran familia. Digamos que soy un dictador divertido». 

 

 

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