Noé, una grandiosa historia llevada a la pantalla grande

Inch’Allah y Ciudad delirio, también hacen parte de la lista de películas destacadas en la cartelera de cine en Colombia.
Noé, una grandiosa historia llevada a la pantalla grande

Noé

Dirección: Darren Aronofsky

Guión: Darren Aronofsky y Ari Handel

Reparto: Russell Crowe, Jennifer Connelly, Anthony Hopkins y Emma Watson

La historia en sí es grandiosa. Y ese es el mayor logro de Darren Aronofsky: llevarla a la pantalla con el mismo esplendor con el que la habíamos construido en nuestra imaginación. Cientos de miles de animales vuelan, se arrastran y caminan juntos hacia una enorme arca que los espera para protegerlos del diluvio universal. Dios, decepcionado de su creación, arrasará con los demás seres vivos para dar origen a un nuevo mundo.

En el camino a la salvación, no hay discordia entre los venados y los leones, no hay serpientes antojadas de ratones, ni pájaros buscando gusanos. Van en masa y en paz. La imagen es hermosa y poderosa: las bestias dejan de serlo para sobrevivir. Aronofsky hace un gran trabajo representando los restos de vida en un planeta árido, devastado por la maldad, la ambición y la destrucción del ser humano. La vida de los animales. La vida de una flor que brota en la tierra estéril. La vida que produce una semilla mágica que puebla de árboles el planeta para que Noé pueda construir su arca.

El contraste entre la posibilidad de la vida y la realidad de la devastación impresiona. Solo los colores de la imagen y las texturas de los escenarios hacen que el espectador se moje los labios, que sienta la sed. Es una versión ecologista y la moraleja funciona: «Solo nos llevamos lo que necesitamos y lo que podemos usar», le dice Noé a uno de sus hijos cuando intenta cortar la única flor que queda sobre la faz de la Tierra.

Pero más allá del asunto ecologista y de los espectaculares efectos visuales, la estructura de la historia tambalea: está llena de vacíos, de escenas apresuradas, de frases forzadas y de personajes incrustados con urgencia. Estas falencias, en una historia tan fantasiosa como esta, hacen que se sienta inverosímil y por momentos absurda: surgen relaciones entre desconocidos que están dispuestos a declarase amor eterno, se conciben bebés entre jóvenes vírgenes en medio de enormes batallas campales y Noé –interpretado por un Russell Crowe que aún no logra separarse de su personaje de gladiador– enloquece de un segundo para otro. El dulce, vegetariano y combativo Noé se convierte en una especie de Jack Torrance, ese escritor que en El resplandor pierde la cordura y sale en busca de su esposa y su hijo para matarlos.

 

 

En cartelera 

 

Inch’Allah

«Si no estás de un lado ni del otro, no estás en ningún lado», le dice Faysal a Chloé, una médica canadiense que atiende un campo de refugiados palestinos en Cisjordania, pero que vive del lado judío. «No sufras por esta guerra que no es tuya», le advierte su vecina judía. Chloé, impotente pero no indiferente, buscará su sitio en el intrincado mapa del conflicto árabe-israelí. Tanto que su neutralidad se verá seriamente amenazada cuando no sea querida ni de un lado ni del otro.

 

 

Ciudad Delirio

En principio, parece una película hecha para mostrar el espectáculo de Delirio en todo su esplendor: la coreografía feliz, la eterna fiebre de salsa que empapa los corazones de los caleños y, en especial, los del famoso grupo de danza que se defiende con coraje y empeño de los arrebatos del reguetón. Pero luego uno descubre que es una simple historia de amor. Insulsa por demás. Aunque la producción es impecable, la película peca por su falta de riesgo: ni se metió de lleno a contar la historia de amor, ni se decidió por mostrar el mundo de la salsa tal y como es.