Jesús, una historia fascinante llevada al cine

Cristo resucita en una película y dos libros que confirman la fascinación y la intriga que aún despierta. 
Jesús, una historia fascinante llevada al cine

¿Qué pasaría si le dijeran que Jesucristo no fue ese hombre pacífico que invitó al mundo a ofrecer la otra mejilla, sino un carismático revolucionario dado a la sublevación? ¿Cómo reaccionaría si se enterara de que el hijo de Dios no murió en la cruz por cuenta de un injusto y arbitrario complot en su contra, sino porque, para la ley de su tiempo, era un criminal que merecía la pena de muerte? ¿Qué opinaría si se enterara de que que masas de personas estuvieron a punto de matar al mesías antes de que Judas lo traicionara? Estos son algunos de los planteamientos de los libros sobre Jesús que se lanzarán en Colombia para la Feria del Libro y que se unen a una nueva adaptación cinematográfica de la vida de Cristo para poner a ese complejo personaje religioso en la mira del mundo una vez más.

Jesús es intrigante. Tanto, que dos mil años después de su nacimiento aún es objeto de estudio de historiadores y académicos de diversas áreas, y despierta la curiosidad y la admiración de creyentes y ateos. El hecho de que sea tan atrayente y enigmático se debe a tres razones principales. La primera es que, aunque fue un humilde judío –según las escrituras–, se convirtió en el fundador del cristianismo, la religión que más fieles suma en el mundo. La segunda tiene que ver con el hecho de que, a pesar de ser uno de los hombres más famosos de la historia, pocas fuentes –muy pocas– confirman su existencia aparte de los evangelios, que son testimonios construidos por múltiples y contradictorias voces de personas que creyeron en él. Y la tercera radica en que, más allá de la religión, la suya es una de las más fascinantes historias, así que siempre será seductora, especialmente para cineastas y productores de televisión. 

Ante la carencia de información sobre el personaje, los estudiosos se agarran con las uñas a las pocas menciones de Jesús que dejaron historiadores como Flavio Josefo y Tácito, e interpretan con lupa los evangelio, para dar más luces acerca del hombre más allá de los relatos místicos que solo pueden ser confirmados desde la fe. Este es el caso del abogado español José María Ribas Alba, escritor de Proceso a Jesús, y de Reza Aslan, iraní estudioso de las religiones y autor de El zelote, novedades que estarán en las librerías colombianas en unas semanas. Para los más interesados en recordar el relato tradicional del que se habla en los evangelios, ese del mesías milagroso que resucitó de entre los muertos, llegará la película Hijo de Dios, que está en las salsas de cine desde el 11 de abril. 

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El Jesús histórico

Los académicos que han aceptado la existencia de Jesús coinciden en tres cosas: Jesús fue judío, impulsó un movimiento religioso y terminó crucificado. Esa es la base que sirve de sustento a las teorías de los dos catedráticos que dan a conocer sus investigaciones en el país por estos días. 

Aslan, a pesar de ser musulmán, lleva 20 años estudiando a Jesús. “Es mi héroe”, le contó a Pierce Morgan de CNN. Por eso escribió El zelote, un libro que ha despertado muchas críticas pero que también llegó a ser número uno en la lista de los más vendidos del New York Times. Su investigación plantea, en un tono novelesco y accesible a cualquier lector –aunque con más de mil referencias bibliográficas en su últimas páginas–, que la crucifixión era un castigo al que solo se condenaba a los criminales de estado culpables de insurrección y traición, así que esto lo lleva a concluir que Jesús, con sus ideas de justicia social y económica, fue una especie de Che Guevara de su tiempo. “No sabemos mucho sobre Jesús, pero sí conocemos el mundo en el que vivió gracias a la documentación del Imperio Romano –explicó Aslan a Fox News–. Y esa información, estudiada a la luz de los evangelios, nos permite entender que él se tomó el poder político y religioso para luchar por los marginales, en tiempos en que la ocupación de Roma a Jerusalén era entendida como el Apocalipsis”. 

Al ir en contra de la imagen que ha promulgado el cristianismo de un mesías pacífico, muchos han criticado su obra: “Su método se ha usado muchas veces: toman unos aspectos de la vida de Jesús, encuentran cada pasaje en el evangelio que fortalece ese aspecto y lo declaran confiable en términos históricos –asegura el escritor y sacerdote Robert Barron en su página–. Yo me pregunto: si Cristo solo fue un insurrecto como muchos otros que terminaron en la cruz, ¿por qué ellos solo son recordados por un puñado de expertos y por qué Jesús es recordado por todo el mundo?”. 

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Una de las razones por las que el libro ha sido criticado se debe a que está escrito como si fuera una novela, lo cual no ocurre con la investigación de José Marías Ribas, que está repleta de pies de página y referentes, y en esa medida también es más denso y complejo de leer. Es un libro ideal para entender paso a paso el proceso que llevó a Cristo a la cruz, pero también para entender la historia del judaísmo e, incluso, del nacimiento de cristianismo. 

Proceso a Jesús hace un repaso por la historia tal y como la conocemos, pero añade la visión del sistema jurídico de su tiempo, el cual ayuda a explicar que la crucifixión no fue un acto del demonio, sino el proceder indicado para las leyes del momento, tanto las judías como las romanas: las primeras prohibían las figuras mesiánicas –solo un Dios podía perdonar los pecados y curar a los enfermos–, y las segundas condenaban a quienes se catalogaban como enviados del cielo, ya que solo el emperador podía ser mediador entre los hombres y los dioses. El asunto era tan claro en la ley, que incluso la ejecución extrajudicial era aceptable; Ribas recuerda que el código legal de la época anunciaba: “Si tu hermano o tu amigo del alma te incita en secreto diciendo ‘Vamos y sirvamos a otros Dioses’, no accederás ni le escucharás, no te apiadarás de él ni le encubrirás, sino que le darás muerte”. De esta manera, el abogado convierte el mesías celestial en un hombre terrenal.

 

El Jesús místico

Le película Hijo de Dios, dirigida por Christopher Spencer y protagonizada por Diogo Morgado, costó 22 millones de dólares y en taquilla hizo casi 58 millones. Nada mal, teniendo en cuenta la inversión inicial; sin embargo, estuvo lejos de los 500 millones que alcanzó La pasión de Cristo hace diez años. Y es que esta nueva adaptación de la vida de Jesús tiene elementos que envidiarle a la controversial película dirigida por Mel Gibson, que con sus diálogos en arameo y sus violentas escenas propuso una arriesgada y novedosa versión de la historia. Hijo de Dios, por el contrario, vuelve al estilo narrativo de producciones como la miniserie Jesús de Nazaret (1974), en la que el mesías es un hombre pacífico y cautivador que aparece representado como un héroe. 

Aunque su estética es hermosa, el argumento se siente demasiado fragmentado y al final el espectador no se conecta con los personajes. Probablemente, el mayor inconveniente de la película radica en que primero fue una serie de 10 capítulos de National Geographic, así que al intentar resumir todo ese contenido en dos horas, el producto final terminó armado a punta de retazos. “En este abreviado y arbitrario acercamiento a la interpretación bíblica –escribe Justin Chang, crítico de cine de la revista Variety–, la mejor historia jamás contada se convierte en una lista de milagros, y las palabras y las obras de Jesús, lejos de transportar el shock de una epifanía radical, se siente obvia y predestinada”. No obstante, es posible que los admiradores del Jesús clásico disfruten, una vez más, esa aproximación épica y gloriosa al relato.