«Buenaventura me sabe a arroz con coco», Fernando Montaño

Poco después de terminar las presentaciones con las que fue reinaugurado el Teatro Colón, el bailarín bonaverense que brilla en las tablas de Londres le contó a CROMOS pequeños secretos de su vida dentro y fuera de los escenarios.
«Buenaventura me sabe a arroz con coco», Fernando Montaño
Un capricho.
No me gusta que me manden.
 
Su prenda favorita.
Las chaquetas.
 
La pieza más difícil que le ha tocado interpretar.
 
¿Qué no perdona?
La mediocridad.
 
¿Qué heredó de su padre?
La honestidad y la humildad.
 
¿Dónde queda el cielo?
Fuera de esta tierra.
 
¿Qué compra compulsivamente?
Té verde.
 
¿Cómo lo enamoran?
Con pequeños gestos de delicadeza.
 
Un acto de rebeldía.
No haber asistido al concierto del 23 de julio en el Teatro Colón porque no habían invitado a mis amigos.
 
¿En qué época le hubiera gustado vivir?
Esta misma época. No sabría decir cómo habría sido otra.
 
Su primer pensamiento después de terminar una función.
Alivio. «Gracias, Dios, por dejarme terminar el espectáculo en buena forma».
 
Un recuerdo de su primer amor.
La alegría de levantarse y querer ver a esa persona otra vez y otra vez.
 
Un pasatiempo.
Ir a cenar a restaurantes. Me gusta mucho la comida italiana.
 
¿Qué tiene Londres que no tenga Buenaventura?
La riqueza cultural de Inglaterra.
 
¿Para qué el arte?
Para dar la libertad de soñar a muchos y hacer este mundo más bello y colorido.
 
Además de ballet, ¿qué le gusta bailar?
Tango, milonga y un poquito de salsa.
 
Su trago más amargo:
La muerte de mi madre.
 
¿A qué le sabe Buenaventura?
A arroz con coco.
 
Una canción de su infancia:
(Canta) «Una aventura... es más bonita».
 
¿En qué es muy inglés?
Tomo té y no tomo café.
 
¿Qué le falta a la danza colombiana?
Muchas más escuelas donde los bailarines se puedan desarrollar.
 
Un bailarín que admire:
Mijaíl Baryshnikov.
 
¿Qué comida colombiana se llevaría para Londres?
Pandebono con arequipe.
 
Lo más difícil de estar lejos de su tierra.
No dominar la lengua inglesa en mis inicios.
 
Su plan favorito en Londres.
Ir a la National Gallery.
 
Un lugar en el mundo que no sea Londres ni Buenaventura.
Italia.
 
Un defecto suyo.
Soy caprichoso. Hago siempre lo que quiero.
 
Un libro que lo haya marcado.
El amor en los tiempos del cólera.
 
¿Qué opina de la Iglesia católica?
No la critico, pero siento que es un poco rígida. Por eso ahora voy a la Iglesia anglicana.
 
¿Qué es lo último que hace antes de acostarse?
Pedirle la bendición a mi mamá.
 
¿En qué cree?
En mis propias convicciones, en mis ideas, en mí mismo.
 
Una serie de televisión.
The O.C.
 
¿Qué lo pone feliz?
Una taza de chocolate caliente.
 
¿Qué lo inspira?
El hecho de estar vivo.
 
Un diseñador de modas.
Mi mentora: Vivienne Westwood.
 
¿Dónde le gustaría que lo agarre el fin del mundo?
En el mar.
 
¿El Pacífico o el Caribe para navegarlo?
Nací en el Pacífico, pero el Caribe tiene las aguas mucho más cristalinas y azules. Me gusta más.
 
Foto: David Schwarz