Dos vidas: una vida en el amor, otra en la mentira

Esta pelìcula noruega-alemana llega a todas las salas del país el próximo 31 de julio para relatarle a los colombianos el drama que vive una mujer gracias a su pasado.
Dos vidas: una vida en el amor, otra en la mentira

Dirección: Georg Maas

Guion: Georg Maas

Reparto: Juliane Kohler, Liv Ullmann, Sven Nordin, Julia Bache-Wiig

 

La Segunda Guerra Mundial sigue arrojando historias increíbles. Y la Guerra Fría, más todavía. Con la caída del Muro de Berlín, un abogado noruego quiere demandar a Alemania por haber despojado a miles de madres de sus hijos durante la ocupación alemana; y luego abandonarlos a su suerte durante la ocupación soviética en Alemania Oriental. La cuestión era la siguiente: 

Muchas noruegas tuvieron relaciones con los soldados alemanes. Los nazis decidieron arrebatarles a sus hijos con el pretexto de que pertenecían a la gran raza aria. Pero, terminada la guerra y derrotada Alemania, los niños que antes eran el orgullo de la patria, fueron bautizados por la Alemania soviética como los hijos de la deshonra, y repartidos en orfanatos. 

El abogado, entonces, busca no solo una disculpa, sino una indemnización, y para ello quiere valerse del testimonio de la única niña noruega (de padre alemán) que pudo escapar de Alemania Oriental y, finalmente, reunirse con su madre legítima en Noruega. La pretensión sería apenas romántica si no fuera porque aquel testimonio será muy difícil de recoger. Detrás de la historia de la niña fugitiva que retorna a los brazos de su madre, hay piezas que no encajan.

Las atrocidades de la guerra consisten no tanto en las pilas de cadáveres que provocan, sino en la vulneración de las conciencias, en la fragilidad con que los seres humanos, quizás para sobrevivir al horror, terminan aceptando oficios y realidades que en circunstancias normales les parecerían terribles. Es, quizás, el precio de la supervivencia, que solo se puede medir, o tasar, en su contexto real.

La de Georg Maas, cuyo suspenso atrapa desde las primeras imágenes, es apenas una película más de las que ha destapado este nuevo siglo; ya no sobre los héroes de la guerra que tanto narró Hollywood, sino sobre los anónimos protagonistas de actos no necesariamente inspiradores de orgullo, pero tampoco de condena absoluta. En los matices está la comprensión de sucesos inenarrables. 

 

 

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