Ida, una película sobre los horrores de la guerra

Una historia que sucede en la Polonia de 1960 y que lleva al público a vivir junto a la protagonista, una travesía que la enfrenta a un pasado oculto.
Ida, una película sobre los horrores de la guerra

Ida

Dirección: Pawel Pawlikowski

Guión: Pawel Pawlikowski, Rebecca Lenkiewicz

Reparto: Agata Kulesza, Agata Trzebuchowska, Dawid Ogrodnik

Calificación: Buena

La historia ocurre en la Polonia de 1960. Lo sorprendente es que parece también filmada en 1960, como si la historia de Ida la estuviéramos presenciando gracias a la discreta intromisión de Pawel Pawlikowski en el momento oportuno. Anna, la joven novicia de un convento, se enfrenta de pronto con un pasado que le había sido oculto durante tantos años de reclusión. Antes de ordenarse de monja, descubre, por ejemplo, que en realidad es judía, y que no se llama Anna sino Ida, y que tiene una tía que, si tiene suerte, puede contarle la verdadera historia de su familia. Es el inicio de un viaje no solo a las raíces físicas de su infancia, sino a las raíces de su alma, arrancadas de un tajo para salvarla de la ocupación nazi y los campos de concentración. «¿Y por qué yo sí estoy viva?», preguntará en algún momento, agotada de no entender nada; o mejor, de ir entendiendo demasiado rápido la abrumadora y cruel realidad de su país, de su pueblo, de su familia. Con razón terminará admitiendo: «Yo no he estado en ninguna parte».

Wanda, su tía, la acompañará en su travesía; una travesía que también es de aprendizaje: Anna también deberá confrontar su verdadera vocación, ahora que sabe cuál es su raza, ahora que comienza a observar el mundo más allá de las ventanas del convento. Pawlikowski se vale de toda su sensibilidad para hacer de la vida de Ida, cine verdadero, con encuadres más bien incómodos, irrespetuosos, quizás, de la lógica. Los personajes a veces parecen escurrirse por el borde inferior de la pantalla, por la decisión de privilegiar el espacio superior, tal vez con la intención (vaya uno a saber) de recalcar cierta inferioridad humana. Y puede que tenga razón. Ida es, apenas, una versión de los horrores de la guerra. De la arbitrariedad humana al servicio del dolor. Y, en consecuencia, Pawlikowski hace todo lo posible por hacerlo sentir. Por supuesto, está visto que no será una pieza de multitudes. Al fin y al cabo, no trata de entretener, sino de narrar. Y narrar el dolor suele tener pocos dividendos.

 

 

El faro

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Dirección: Pacho Bottía

Calificación: Mala

Es lindísima. Cada encuadre es una postal. Santa Marta y el emblemático morro de su bahía resultan muy fotogénicos y dan la idea de que en la costa Caribe contamos con un paraíso perdido. Sin embargo, la historia aburre y cojea. Protagonizada por Roger Perea, Petrona Martínez, Karent Hinestroza y Andrés Castañeda, la película gira en torno a un viejo guardafaros que entregó su vida al trabajo. Ahora, que siente que su muerte se acerca, debe encontrar un reemplazo que esté dispuesto a darlo todo, como él, para que la luz del faro nunca se apague.

 

 

La invocación

invocacion 2

 

Dirección: Mac Carter

Calificación: Mala

Evan y Sam son dos jóvenes vecinos. La familia de Evan compra una casa conocida en el vecindario por haber albergado el destino trágico de sus antiguos dueños. El filme presenta una textura lúgubre para que el espectador intuya que el terror va en serio. En un ático, Evan y Sam se encuentran una caja que les permite comunicarse con el más allá. «Si los muertos vienen es porque hay paraíso», dice Sam, quien convence a Evan para explorar el secreto de la casa. La propuesta del director se va cayendo por la ingenuidad de los diálogos y los inverosímiles espíritus malignos. Al final a ambos les cuesta cara la curiosidad en una película que se torna larga a pesar de durar ochenta y seis minutos.

 

Fotos: Cortesía