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En el mes de la dulzura descubre los beneficios de cocinar en familia

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Nada como unos deliciosos alfajores junto a los seres que amas. Porque la Navidad es un regalo, sorpréndelos con un postre inolvidable. ¿Cómo hacerlo?

La Navidad es sinónimo de unión familiar. Es la oportunidad de renovarnos con rituales sencillos. Uno de los rituales es amarrarse el delantal y, con las manos limpias, juntarse con los nuestros en la cocina. Preparar y degustar un postre elaborado por nosotros es uno de los placeres que más valoramos en pandemia.

Reunir los ingredientes, disponer de los utensilios y esforzarnos en dar lo mejor trae un beneficio poderoso. Podemos afirmar que la interacción que nos proporciona cocinar en Navidad alimenta el alma. Al compartir con los demás regalamos sonrisas, abrazos y la oportunidad de expresar todo lo que nos reservamos durante la cuarentena.

“La interacción es entender al otro a través de gestos, movimientos, miradas, voz y ritmo de conversación. También es la posibilidad de sentir que pertenecemos a un grupo. Somos mamíferos que no podemos sobrevivir en aislamiento permanente”, dice la psicóloga clínica Carolina Barreto.

A su consideración, compartir alrededor de la cocina, mientras cada uno pone un granito de arena para que la preparación esté en su punto, “estimula la capacidad de entrar en sintonía con los otros. Ayuda a tener emociones excitantes, que llegan para unirnos en un tiempo que no ha sido fácil para la humanidad”.

Cocinar también beneficia la curiosidad. Dar lo mejor de nosotros con esta deliciosa receta augura una Navidad dulce, revitalizante, en la que no faltará el amor, el sabor y el agradecimiento. Sí, es tiempo de sentirnos afortunados porque este año cultivamos cosas buenas, como compartir en familia y dar el verdadero valor a los detalles de la vida.

Otros beneficios de cocinar en familia

1. Descubrir que tenemos la capacidad de preparar deliciosos platos contribuye a la autorrealización. Ayuda a comprender que las habilidades se desarrollan con practica y persistencia.

2. Preparar platos nuevos es similar a visitar un país nuevo. Amplía nuestro conocimiento gustativo y actualiza el conocimiento al momento de volver a cocinar. Un chef principiante o experto está en permanente renovación conceptual.

3. El ritual facilita la mesura. La clave en la gastronomía está en la cantidad de los ingredientes que mezclamos. Al final, después de haber ejecutado el plan a cabalidad, nos queda la agradable sensación de haber dado nuestro mejor esfuerzo.

4. Cuando cocinamos con niños les abrimos la puerta a otro mundo, en el que entrarán en la adultez. A través del descubrimiento de alimentos podemos enseñarles a alimentarse saludablemente. Estar a su lado también nos proporciona tiempo de calidad.

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