Al Pacino y Robert de Niro, frente a frente

La película que protagonizan dos de los actores más respetados de Hollywood, Frente a frente, resulta en ocasiones un desencuentro entre dos leyendas bajo una historia de suspenso como muchas.
Al Pacino y Robert de Niro, frente a frente

El sólo cartel promocional de la película incita ir a verla. En una esquina Robert de Niro, nada más y nada menos que el protagonista de clásicos como El padrino o Taxi driver, en la otra esquina Al Pacino el recordado Michael Corleone en el padrino, el inconfundible Carlito Brigante en Carlitos way.

El duelo: una película de suspenso donde dos espías deberán desenmascarar un asesino que se vale de poemas y rimas para dejar rastro en todas sus víctimas. Una más de suspenso en tiempos donde escasean los dramas y las historias sencillas (desde Slumdog millionarie, pasando por La dulce vida, Los viajes del viento y esperando la aclamada La clase, no se ha visto más que relatos de espías que no termina resolviendo ni el espectador), pero con un valor agregado que la hace verse más alta, más grande, más inquietante, la pareja de protagonistas.

Se encuentran estos dos sujetos, primero en un tono fraternal, amigable, sincero y sobre todo cómplice. Al Paccino sin renunciar a los gestos de Carlitos que lo hicieron célebre y que consiguieron una recordación en varias generaciones de espectadores. Robert de Niro igualmente, trayendo unas cuantas manías que adquirió junto a Ben Stiller en alguna de las producciones cómicas, más no despreciables,  que protagonizó en las últimas décadas, que le hicieron perder  o por lo menos desdibujar en alguna medida ese manto de supremacía que, parecía, posaba sobre sus hombros, sobre su nombre, y sobre su apellido.

Después, y como en todas las tramas de suspenso, la cinta dará un giro no muy inesperado, que terminará enfrentando a las leyendas, no sin antes propiciar unas cuantas intrigas y sobre todo frases que capturarán la atención del público.

Como cualquier leyenda,  padre o actor respetado de la industria, De Niro y Pacino están libres de pecado porque son maestros y sus victorias cinematográficas no opacan algunas desventuras.