Che el argentino

Continua en la cartelera nacional la película Che el argentino protagonizada por Benicio del Toro
Che el argentino

¿Cuánto hay del mito a la realidad? En el caso del Che Guevara de pronto no mucho. Porque aquel argentino de boina negra y estrella en la frente fundió vida y leyenda desde que se unió a Fidel poco antes de embarcar desde México en una expedición que iría a terminar en La Habana con un éxito rotundo el primero de enero de 1959. Precisamente ese es el lapso en que se concentra Steven Soderbergh en la primera parte de su gran largometraje sobre Ernesto Guevara. No es que le haya preocupado mucho la claridad histórica, es decir, ir día por día aclarándole al espectador qué pasaba en Cuba durante la gesta de la Sierra Maestra. A Soderbergh, un verdadero maestro de la ambientación y del detalle natural, le ha interesado el Che del mito, arrojado a la intemperie y a su asma, conquistando pueblos tan solo de oídas, haciendo creer que su guerrilla era mucho más poderosa de lo que realmente era. Así de inmenso y así de sencillo lo interpreta Benicio del Toro, galardonado con justa razón en el pasado festival de Cannes en la categoría de mejor actor. Su trabajo es un prodigio, quizás demasiado alto para quienes lo secundan en la película, incluida la colombiana Catalina Sandino. Benicio los devora a todos, como tal vez el propio Che lo hizo en la Sierra y luego en la propia Habana después del triunfo de la Revolución. Pero Soderbergh todavía nos debe esa parte. Contentémonos con esta narración que, como la guerrilla, no aclara muy bien en qué día se está ni cuánto tiempo ha pasado de un acontecimiento a otro; esta narración que en todo caso termina con la victoria del Che en Santa Clara y que se va alternando con una entrevista concedida por él a los medios estadounidenses por los días en que se dirigió a las Naciones Unidas en 1964. Es, por ahora, suficiente, porque Soderbergh se toma su tiempo y va con lentitud tejiendo la trama, que es más una biografía sin suspenso. Baste decir que la cinematografía es impecable y que la reconstrucción del ambiente guerrillero y de la lucha pueblo a pueblo, también. Sobradas razones para acudir a verla, así estemos hasta la coronilla de sueños revolucionarios que en nuestro suelo no han sido los mejores.