El luchador

No hay nada peor que envejecer. O sí, hay algo peor: envejecer después de haber sido un ídolo. Así le pasa a Randy Robinson, otrora leyenda de los cuadriláteros que, ya entrado en años, sigue prostituyéndose en presentaciones de mala muerte, que lo dejan cada vez más apaleado para aguantar la próxima coreografía.
El luchador

Y así corre riesgos tan intensos que termina sucumbiendo a un infarto luego de un combate de ribetes patéticos. Sí, hay algo peor que envejecer: envejecer solo. Y eso a Randy le tiene pánico. Por eso busca en los cabarets alguien con quien compartir sus angustias y sus esperanzas.

El director de Réquiem por un sueño no necesita de estruendosos efectos especiales para construir esta historia de orgullo; apenas las excelentes caracterizaciones de Mickey Rourke y Marisa Tomei (ambos adustos, sin exageraciones, sin querer llamar la atención, dones que los hicieron merecedores de sendas candidaturas al Oscar) y un guión concreto y simple como el de Robert Siegel. El resto es su intención de servir de testigo. La cámara de Aronofsky no hace sino perseguir a Randy, tomarlo casi siempre por la espalda, y luego desnudarlo en todas sus falencias: las profesionales, las personales, las familiares. Randy queda al desnudo y entonces podemos ver y contar sus heridas, como en el camerino cuando termina el combate.

La vida de Randy es una espiral de pequeños triunfos y grandes derrotas, como suele ser la vida de muchos otros profesionales del espectáculo, entregados a la escena en detrimento de su vida personal. Quizás por eso Randy, en algún pasaje de la película, dirá algo así como: “Vuelvo al cuadrilátero, así me muera, el único lugar donde me hago daño es allá afuera, en la calle, el show es mi hogar”.

Imagino que muchos espectadores esperarán mucha acción, escenas como las de Mortal Kombat. Pero esta película no es la de un héroe que vence a sus contrincantes partiéndoles las extremidades. Es la de un hombre común que echó los dados al aire y jugó su vida… y ahora envejece. Y eso es mucho mejor que cualquier combate.

 Dirección: Darren Aronofsky

Guión: Robert D. Siegel

Reparto: Mickey Rourke, Marisa Tomei, Evan Rachel Wood, Mark Margolis