Gigante

Gigante es el primer largometraje del argentino Adrián Biniez, y que viene de ganar cuatro premios en el pasado Festival de Cine de Cartagena, incluido el de Mejor película.
Gigante

En estos tiempos aciagos en que todas las películas se reciclan una y otra vez, lo primero que hay que decir es que Gigante no tiene nada que ver con la cinta que George Stevens filmó en 1956 con James Dean y Elizabeth Taylor como protagonistas. Baste decir que Gigante –este Gigante- es el primer largometraje del argentino Adrián Biniez, y que viene de ganar cuatro premios en el pasado Festival de Cine de Cartagena, incluido el de Mejor película, por encima de El secreto de sus ojos.

La cinta es de una elementalidad abrumadora. Y es también puro cine. Un vigilante nocturno de un supermercado, el hombre encargado de revisar todas las cámaras de seguridad, siente cierta debilidad por una muchacha del aseo. Y entonces la persigue con las cámaras sin que ella pueda siquiera percibirlo. Y nosotros, mientras tanto, lo miramos a él mirar.

Si el cine vive de rastrear las vidas ajenas, si su magia consiste en ver vivir a los demás como si los estuviéramos fisgando, entonces Gigante es la muestra del más puro cine. Un cine, además, que no necesita de enormes presupuestos para expresarse. Biniez ha entendido que el cine es sobre todo proximidad y así ha construido un personaje que es más próximo a nosotros que cualquier héroe estadounidense supertaquillero, un hombre del montón que quizás ha escapado del tedio enamorándose. Y luego se lo toma en serio e inicia una conquista que podría ocurrir en el edificio donde usted vive.

Allí donde los productores de Hollywood habrían visto la oportunidad para inventar un psicópata, para hacer de Gigante una película de horror, Biniez ha visto una historia de amor elemental. Quizás esa sea la diferencia entre la gran industria de Hollywood y el cine latinoamericano, al menos el que no se deja permear por las modas y los clichés. La historia de este celador no habría podido ocurrir sino aquí, en este patio trasero que es en verdad un jardín.

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