Kubrick el fotógrafo

Los biógrafos siempre han hablado del precoz talento fotográfico de Stanley Kubrick, pero las fotos de su juventud reposaban en un archivo que estaba en el olvido.
Kubrick el fotógrafo

Ahora han salido de nuevo a la luz para deleite de sus fanáticos, que no son pocos. 

El rostro es el de Rocky Graziano. Aparece en pantalones cortos, sentado en una butaca, con las manos vendadas sobre los muslos y la mirada ligeramente desviada hacia su izquierda. Parece ensimismado, refugiado en sus propios pensamientos, como si en el semblante se le acumularan, una y otra vez, las imágenes de su derrota frente a Tony Zale, que le costó el título mundial de boxeo en 1948. No es una foto de cartel, es una imagen para la posteridad.

Fue tomada por Stanley Kubrick en 1949, cuando Graziano estaba en la plenitud de sus condiciones y Kubrick aún no era el colosal director de cine que sería entonces, sino un desconocido y joven fotógrafo de la revista neoyorquina Look. Ahora, por obra y gracia de Rainer Crone, esa foto de Graziano y otras 199 instantáneas que Kubrick tomó entre 1945 y 1950, han sido rescatadas del olvido y puestas en exhibición en el Palazzo della Ragione de Milán. Son fotos de su época de reportero gráfico, un oficio noble que practicó entre los 17 y los 21 años, pero que ya dan cuenta de su enorme talento para observar el mundo.

Porque en la lente de Kubrick no sólo quedaba el registro noticioso del momento, sino el gesto imperecedero de la historia: las manos y las figuras de los lustrabotas callejeros, los tristes personajes de circo, los jóvenes enamorados que buscan un espacio íntimo en las escaleras de incendios… incluso su propia imagen autorretratada en un espejo.

A tan temprana juventud, Kubrick ya parecía saberlo todo sobre la fotografía, sobre el arte de contar en imágenes lo que mil palabras no podrían traducir, un arte que perfeccionaría en una escuela de cine para entrar de lleno en las grandes ligas de la cinematografía mundial.

Cuentan que fue su padre el culpable indirecto de la hazaña, cuando le regaló al pequeño Stanley una cámara Leica III con motivo de su cumpleaños número 13. Aquello fue, literalmente, una revelación. Entusiasmado por tamaño descubrimiento, Kubrick no sólo se fijó la meta de aprender de manera autodidacta y a través de pequeños cursos, todos los secretos del oficio, sino que también se metió de lleno a aprender las milimetrías del revelado en blanco y negro. Cientos de instantáneas fueron a parar a su anónimo archivo personal hasta que en 1945 captó, con una intensidad fuera de lo común, la imagen de un quiosquero observando el titular de un periódico que anunciaba la muerte de Franklin Delano Roosevelt. Los editores de la revista Look no sólo le compraron la foto sino que decidieron contratarlo. Kubrick tenía apenas 17 años.

Se toparon entonces con un joven de mirada penetrante, mucho más maduro de lo que reflejaba su edad, con una capacidad insólita para observar la calle y arrancarle a la vida gestos genuinos de humanidad. Tanto se concentraba Kubrick en librarse de los artificios y de las poses, que muchas veces escondía la cámara debajo del abrigo y se daba sus mañas para obturar sin que su objetivo se diera cuenta. Buena parte de este entrenamiento profesional, gracias al cual pudo costear su carrera de cinematografista, sería crucial para sus películas.

De eso ya habían escrito hasta la saciedad biógrafos y críticos por igual, pero hasta ahora todo el material, salvo el publicado por la revista en su momento, se hallaba perdido en algún archivo que hasta el propio Kubrick desconocía. Doce años le tomó a Rainer Crone conseguirlo. Inquieto por mostrar al mundo la evidencia de su formación fotográfica, Crone visitó a Kubrick en 1998, poco antes de que el director muriera. La idea le pareció fascinante, pero había un pequeño problema: no sabía dónde podrían estar esas fotos. “Tómate tu tiempo y buena suerte”, dijo Kubrick. Tuvo que pasar más de una década para que Crone descubriera –¡por fin!– que el archivo fotográfico de Kubrick había sido donado por Look al Museo de la ciudad de Nueva York.

Por supuesto, no son sólo 200 las fotos de Kubrick que guarda el Museo y que ahora sus fanáticos pueden observar en el Palazzo della Ragione de Milán hasta el 4 de julio. Hay cerca de 2.000 negativos que aún aguardan por ver nuevamente la luz para dar cuenta de la exquisita mirada fotográfica de Kubrick, una mirada que los expertos han equiparado con la de fotógrafos tan famosos como Cartier Bresson y Robert Frank.

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