La cinta Amar a morir se estrenó en Colombia

Puede que Amar a morir no sea trascendental en la historia del cine mexicano, pero tiene sus encantos. Martina García es uno de los principales.

Pascal dijo alguna vez que hay razones del corazón que la razón no entiende. La frase podría ser extensiva a los directores de cine: “Hay razones de dirección que la razón no entiende”. 

Porque en México se deben estar preguntando por qué, habiendo tanta actriz mexicana, Fernando Lebrija se decidió por Martina García, una colombiana, para interpretar a una nativa de Michoacán en Amar a morir. Era un riesgo del que habría podido salir liquidado. En cambio, salió prácticamente en hombros del Festival de Cine de Guadalajara, donde se estrenó la película en marzo de este año.

Puede que Amar a morir no sea trascendental en la historia del cine mexicano, pero tiene sus encantos. Martina García es uno de los principales. Una vez que se conecta con la cámara y con el público, no hay manera de abandonarla. A Martina es difícil pasarla por alto. Y en segundo lugar está la historia. En principio parece simple, una trama de telenovela: la historia de un hijo de papi que se rebela contra la vida que le tocó en suerte y termina enamorándose de una mujer humilde pero auténtica, que le ofrece una vida totalmente contraria. El típico cuento de hadas en el que el príncipe abdica a su trono a favor de la vida silvestre.

Pero eso que parece tan cursi (y lo es, pero sucede que la cursilería es uno de los grandes dones de la cultura mexicana en general), lleva a flor de piel una señal importante que en Colombia conocemos suficientemente bien: la traquetización de las clases altas. Los príncipes azules de antaño, esos en los que soñaban las niñas del campo, escasean, y en su reemplazo han ascendido al trono jóvenes contagiados de las costumbres mafiosas heredadas de sus padres, influyentes hombres de poder que a fuerza de corrupción adoptaron las mañas de la delincuencia organizada como hábitos propios.

Lo bueno de Lebrija es que ni siquiera ofrece una solución. Entre los traquetos auténticos y los que se las dan de traquetos desde la legalidad, hay un mundo del no existe salida. Y que de pronto terminará devorándonos.

Dirección: Fernando Lebrija

Guión: Fernando Lebrija, Harrison Reinera

Reparto: José María de Tavira, Martina García, Alberto Estrella

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