Una pareja misteriosa

Detrás de los más de 300 millones de dólares que ha recogido en taquilla el filme Luna nueva, hay una pareja de jóvenes novios dentro y fuera de la pantalla con un estilo de vida que inspira a los adolescentes.
Una pareja misteriosa

La luna volvió a ser la cómplice de los vampiros y hoy tiene la fiebre en su temperatura más alta gracias al estreno arrasador de Luna nueva, la segunda parte de la saga comenzada hace un año por Crepúsculo. Los actores principales, Robert Pattinson y Kristen Stewart, volvieron a ser el centro de atención de los seguidores de la serie, un público que los ve como una pareja con una nueva forma de amar dentro y fuera de la pantalla.

En efecto, Pattinson y Stewart son protagonistas de un romance que nunca ha sido confirmado oficialmente, pero que parece evidente. Ellos, mientras tanto, lo niegan o evitan cualquier movimiento que los ponga en los medios sensacionalistas. Un halo de misterio que todavía no se sabe si es un comportamiento espontáneo o sólo una estrategia.

Pero esto no ahuyenta a sus seguidores. Al contrario, los jóvenes empiezan a ver con otros ojos al pálido galán, Edward, que se niega a morder a su amada, y a Bella, la adolescente que se muere por el vampiro, y siguen con pasión sus vidas.

Tan intensa magia salió de los libros de Stephanie Meyer, hoy escritora millonaria, quien se inventó con acierto un romance demasiado raro para no llamar la atención. Él es un joven caballeroso, vestido como un hombre de los años 50, de buenos modales y quien no ha intentado “sobrepasarse” con su novia, algo poco común en filmes para adolescentes. Ella es la joven de bajo perfil en el colegio que, sin ser la rubia de atributos llamativos o porrista, enamora al más apuesto de la clase.

Fuera de la pantalla, Pattison y Stewart son también una pareja de ropa oscura y pelo desaliñado que tiene en común una vida de mutuo confinamiento y libre de los escándalos en los que suelen meterse otras celebridades jóvenes. Quizás una extensión de los rasgos de los vampiros contemporáneos, dibujados también en series de televisión como Vampire Diaries y True Blood, donde los jóvenes bebedores de sangre pasan de monstruos a seres incomprendidos que no consumen alcohol o drogas, que pueden soportar el sol con un suero especial o tienen personalidades casi religiosas.

Ciertos rasgos de estos personajes han sido heredados por Robert Pattinson y Kristen Stewart en la vida real. Él, de 23 años, dice que se siente nervioso si sabe que tiene que verse bien y lo único que espera es pasar inadvertido. Ella, de 19 años, confesó que no tiene su armario lleno y “es bizarro pensar que lo que me pongo o hago con mi pelo afecte mi carrera”. Algo raro en Hollywood.

Kristen, que debutó en el cine con una sola piyama como la hija de Jodie Foster en La habitación del pánico, tiene un look muy alejado de los grandes diseñadores y que autodenomina vagabundo. Pero su estilo oscuro, al menos para sus contemporáneos, va más allá de la apariencia. Dice que su Blackberry es para llamar porque no tiene correo electrónico, se declara noctámbula y en sus respuestas –cuya honestidad no le han gustado mucho a la prensa–llegó a decir que era lesbiana para evitar hablar de su romance.

Robert le sigue el juego a su “novia” y tal como en la película, apenas la abraza para las fotos de rigor, pero sin besos en público como si quisiera mantener la castidad de su personaje vantemporáneos, dibujados también en series de televisión como Vampire Diaries y True Blood, donde los jóvenes bebedores de sangre pasan de monstruos a seres incomprendidos que no consumen alcohol o drogas, que pueden soportar el sol con un suero especial o tienen personalidades casi religiosas. A las jovencitas les tiene sin cuidado, se mueren por salir con él, pero Robert insiste en que no quiere tener novia en el medio hollywoodesco.

Todo esto los ha convertido en la pareja del momento, a pesar de que consideren a la fama inútil y se nieguen a sonreír para los fotógrafos. Esta actitud, por supuesto, ya los elevó a la categoría de sexys.