Yo, también

Podría haber sido una película pedagógica sobre las personas con síndrome de Down. Pero en cambio, Yo, también es, ante todo, una película, una película en sí, independientemente del tema.
Yo, también

Redonda y perfecta en su trama más allá de que uno de sus protagonistas tenga síndrome de Down. Habría podido caer en la trampa de pedir caridad a favor de las personas afectadas. Pero en Yo, también el síndrome de Down es sólo parte de la trama. Nada más. Pero tampoco nada menos.

Por supuesto, no es que sea un accidente. La historia de Yo, también es la de un señor, Daniel (interpretado por Pablo Pineda), que se enamora una mujer que no sufre síndrome de Down, Laura (interpretada por Lola Dueñas). En contraste, ella sufre de otras cosas. De falta de amor, por ejemplo; de las secuelas del maltrato infantil; de soledad, algo de lo que Daniel jamás ha sufrido. En este contexto, ¿cuál de los dos es más normal?

La película, por fortuna, no trata de responderlo, ni intenta forzar lo que en la vida real no suele suceder. Daniel y Laura son, simplemente, dos personas que intentan acercarse desde las orillas opuestas del abismo que los separa. Ella, atormentada por un pasado que no la deja vivir. Él, conforme con lo que le tocó en suerte pero, no crean, fastidiado a veces con el hecho de no ser aceptado tal y como él es: un hombre con síndrome de Down. En este sentido, la escena en la que Daniel intenta entrar a un prostíbulo lo dejará todo claro: “Soy un hombre, demonios, tengo derecho a entrar”, gritará infructuosamente.

Los directores se han tomado el tema muy en serio y alrededor de esta frustrada historia de amor, despliegan las dificultades (y las alegrías) típicas de las familias y de los propios afectados por el síndrome de Down. Sin sensacionalismo, sin escenas lacrimosas, sin moralejas. La realidad tal como se presenta, con padres abnegados pero muchas veces incomprensivos, con hijos incondicionales pero que claman por su independencia.

Yo, también ha sido aplaudida en varios festivales y ha sido elogiada por la crítica. Lo raro es que no haya tenido la afluencia de público que se esperaba. Quizás porque, como lo dice el productor, Julio Medem, todavía estamos demasiado prevenidos con estos temas.