Cuando las paredes hablan

El Octavo Salón Nacional de Arte Diversidad 2009 pone de nuevo en la paleta del arte a la Galería Casa Cuadrada. Un espacio con mucha historia que apoya las nuevas propuestas.
Cuando las paredes hablan

Hace 11 años Octavio Almanza encontró en su galería de arte un pretexto para ayudar a los artistas jóvenes del país. En 1998 dejó a un lado la comodidad que le reportaba apoyar a artistas con trayectoria, “que estuvieran en los circuitos europeos y vendieran sus obras hasta por 50.000 dólares, con quienes todo ya estaba hecho y cocido”, dice.

El director de Casa Cuadrada prefirió darle rienda suelta a su pasión por lo nuevo. Se entusiasmó con el trabajo de artistas recién egresados para verlos crecer y evolucionar.

Hoy, más de treinta artistas nuevos trabajan de la mano de este hombre de cincuenta años y aire de mecenas. Gracias a su convencimiento de que Colombia es el semillero más importante de las artes plásticas en Latinoamérica, Almanza rota cada 18 días nuevas exposiciones al lado de Felipe Garavito, curador de la galería. Sin embargo, este fiel devoto del arte contemporáneo, siempre ha tenido en el lienzo de sus proyectos a un artista especial: Hugo Carrillo, su socio y fundador de la Galería b-146 (sucursal de Casa Cuadrada en Zúrich, Suiza).

Carrillo es un artista egresado de la Universidad de los Andes, especializado en manejo de Arte para Europa de la Zürcher Hochschule Winterthur. Después de algunas muestras en Suiza, se convirtió en uno de los favoritos de Patricia Cisneros, venezolana que dirige la Fundación Cisneros y tiene una de las mejores colecciones del mundo de arte contemporáneo latinoamericano.

La experiencia de Carrillo en Europa, no obstante, es apenas el inicio de una labor que completa este año ocho ediciones: el Salón Nacional de Arte Diversidad, un certamen con el que los dos fundadores de la Galería Casa Cuadrada decidieron ofrecer una alternativa a los concursos artísticos. El salón elige cada año a 20 artistas, a quienes se les permite crear su propio catálogo, montar exposiciones, e ir a ferias internacionales.

Durante ocho años han pasado por el salón 2.400 artistas inscritos, más de 300 millones de pesos entregados en premios, y cuatro residencias artísticas en Suiza. Lo mejor es que los artistas ganadores del primer premio son invitados al un programa de intercambio, en que tienen la posibilidad de exponer su obras a los invitados y visitantes de la Galerie b-146, en la calle Brandschenkestrasse 146 de Zúrich, Suiza.