El eco de Hernández en Colombia

La vigencia de la obra de Miguel Hernández en Colombia resulta indiscutible. ¿Quién no se ha topado en su casa, en el colegio, en internet o en alguna biblioteca con uno de sus poemas? Yo lo descubrí en una edición de los años 60 que tenía ilustraciones del pintor caldense Luciano Jaramillo.
El eco de Hernández en Colombia
Hoy en Bogotá, a bordo de un Transmilenio, se puede comprobar por qué El niño yuntero es una de las 45 obras literarias más leídas del programa Libro al Viento. Más de 25.000 ejemplares fueron distribuidos por la Alcaldía Mayor en seis Bibloestaciones, 22 hospitales, 220 comedores comunitarios, 44 paraderos Paralibros y Paraparques y en cinco plazas barriales de mercado donde el poema más leído es El sudor. En España 1937 Fanny Mikey adaptó con acierto sus poemas a las tablas. Hasta en las prisiones hacen eco sus versos. Hace cinco años acompañé a un grupo de poetas, entre ellos Juan Manuel Roca, a una lectura de poemas en la Cárcel Distrital. Y fue un arrepentido ladrón de apartamentos quien primero citó al español: “Cierra las puertas, echa la aldaba, carcelero. / Ata duro a ese hombre: no le atarás el alma. / Son muchas llaves, muchos cerrojos, injusticias: / no le atarás el alma”. La poética de Hernández es fruto de la guerra civil española, de sus vivencias como soldado raso contra el franquismo, y por eso pervive entre los actores de nuestro conflicto. En 1996, en la cárcel de máxima seguridad de Itagüí vi a los entonces voceros de la guerrilla del Eln, Felipe Torres y Francisco Galán, subrayando los versos de Hernández. Y contaban que su máximo comandante, Antonio García, los sabe de memoria. Después, en 2004, fue el paramilitar Mauricio García, alias ‘Doble Cero’, quien me lo citó libro en mano durante otra entrevista en su último escondite en las montañas de San Roque en Antioquia, antes de que sus propios cómplices criminales lo asesinaran. Mientras escribo este texto, encuentro referencias a Hernández en la página de Salvatore Mancuso y en la del Ministerio de Defensa. En esta última se valen de su verso “hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan en la carne talada” en un informe sobre las víctimas de las minas antipersona.
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