La subasta de Yves Saint Laurent

Esta semana se subastará en París la colección privada más cara de la historia, avaluada en 635 millones de dólares. son 700 piezas pertenecientes al diseñador francés, en las que se incluyen obras de Picasso, Mondrian, Léger, Matisse, Brancusi y Braque, y hasta dos objetos antiguos que reclama el gobierno chino. ¿quién da más?

El mundo sigue rendido ante Yves Saint Laurent, incluso después de muerto. Esta vez la conmoción no es por sus diseños sino por la venta de su colección de arte, que ha sido calificada por expertos y por la prensa como "la subasta del siglo". No es para menos. Tiene más de 700 objetos, entre antigüedades, pinturas de grandes maestros y piezas de decoración, y un valor estimado en 635 millones de dólares. Este derroche de arte y dinero, comandado por la casa Christie's, es también para muchos el segundo y más definitivo adiós al diseñador fallecido en junio del año pasado.

El Grand Palais de París le abrió sus puertas a la exhibición sólo por tres días, en un evento previo a la subasta, que se realizará del 23 al 25 de febrero. La muestra tiene obras de Paul Cezanne, James Ensor, Georges Braque, Constantin Brancusi, Marcel Duchamp, Fernand Léger, Piet Mondrian, Pablo Picasso, Henri Matisse, Jean-Auguste Dominique Ingrés y Theodore Gericault, así como piezas de Art Decó y antigüedades de China, Egipto y Roma. Se espera que los coleccionistas, en su mayoría árabes, rusos y chinos, respondan, aun en tiempos de crisis, a la venta de la colección particular más cara de la historia.

La escogencia de París como base para venderla no es gratuita. La danza de los millones que hay detrás responde a una eliminación de trabas aduaneras y a que el dueño de Christie's, el empresario francés François Pinault (propietario también de las tiendas Fnac y Printemps, y de las casas Guccie Yves Saint Laurent), pretende que la capital francesa vuelva a liderar el mercado del arte.

Pierre Bergé, compañero sentimental y socio de Yves Saint Laurent, resolvió vender la colección por una razón sentimental: "Sin él, ya no tiene razón de ser". Por eso no perdió mucho tiempo y en julio de 2008, apenas un mes después del deceso del diseñador, se hizo el anuncio de la venta de todas las piezas de arte que comenzaron a comprar juntos hace más 40 años y que alcanzó su esplendor cuando la casa YSL recibió millones en regalías a finales de los 70, con la venta del perfume Opium.

La primera adquisición fue Madame L.R., una escultura de Brancusi de la que quedan sólo tres en manos privadas y que podría venderse por 20 millones de dólares. En realidad, esa sería la primera gran obra maestra de la colección, ya que el mismo Bergé contó que conservará precisamente el primer objeto que compraron juntos, un pájaro totémico de madera africano, y los retratos pop que Andy Warhol hizo del modisto y de la mascota de Saint Laurent, un bulldog francés llamado Moujik. El resto se venderá al mejor postor, a excepción de la pintura El niño don Luis María de Cistué, de Goya, donada al Museo del Louvre.

La reina de la subasta será Instrumentos de música sobre la mesa, un Picasso de 32 millones de dólares que estuvo colgado en la sala de su casa de la calle Babylone, en el exclusivo distrito siete de París, el mismo lugar donde reposaban la mayoría de los objetos, cuadros y muebles que la pareja compró por instinto, obstinación y simple pasión. "Discutíamos por muchas cosas, pero nunca por la compra de una obra", declaró Bergé para explicar que el arte fue lo que más los unió.

Algo que le dio gran variedad a la colección, que siempre estuvo exhibida, a la vista de sus amigos, en su apartamento y en sus otras casas en Marruecos y en la calle Bonaparte de Saint Germain de Prés, donde vivió Bergé desde 1992, cuando decidieron tener apartamentos separados.

En estos espacios, muy recargados, se mezclaban todos los estilos, con una decoración en la que nunca se cambió de sitio ninguna pieza debido a la rigidez de Saint Laurent y a que la disposición simétrica era algo que lo tranquilizaba. Y por supuesto, siempre quiso tener a la vista las obras que lo defendían de su carácter depresivo e influían en sus diseños, como la Composición con azul, rojo, amarillo y negro, de Mondrian, que inspiró un vestido similar que luego sería un hito de la moda.

Con la subasta de la colección surgieron también agudas críticas por los altos precios de las obras en una época que ha sido considerada como de austeridad. Sin embargo, hasta último momento Christie's se mantuvo optimista con el argumento de que la crisis económica no había llegado aún al arte.

Bergé también es objeto de cuestionamientos debido a que la mitad de la venta irá a la Fundación Pierre Bergé-Yves Saint Laurent, y la otra irá al mismo Bergé y a la investigación contra el sida.

La cuota más polémica de la subasta la puso el gobierno chino una semana antes del evento, cuando reclamó dos piezas que supuestamente fueron sacadas ilegalmente de China. Se trata de dos cabezas de bronce que representan una rata y un conejo, y que hicieron parte de un reloj zodiacal del palacio de verano del emperador Qianlong. El valor unitario de las cabezas está calculado en más de 10 millones de dólares. Bergé reaccionó con calma y respondió que si querían tener de nuevo las piezas debían participar en la subasta. Incluso añadió cierto veneno a Le Nouvel Observateur: "Deberían preocuparse mejor por sus derechos humanos".

 

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