Madres, un tema recurrente en al arte

De Picasso a Chagall, de Mary Cassat a Guayasamín, los artistas del siglo XX también sucumbieron al encanto y a la fuerza de un tema recurrente de la historia del arte.

La obra más importante del arte colombiano del siglo XX la pintó Alejandro Obregón en 1962 y la tituló Violencia. Es un óleo estremecedor cuyo horizonte es la imagen de una mujer embarazada, una mujer embarazada y muerta, una mujer que se desangra sin haber podido dar a luz.

El tema de la maternidad, sobre todo en el siglo XX, no ha sido precisamente alegre, al menos en Latinoamérica. Ahí están, por ejemplo, las figuras tristes de Oswaldo Guayasamín, esos indígenas hambrientos que parecen posar con resignación; ahí están los cuadros de Diego Rivera, con esas mamás durmiendo en el suelo con sus hijos en el regazo, fatigados y desposeídos.

Pero no sólo en Latinoamérica. Para pintar su famoso cuadro Maternidad, de 1901, en su momento uno de los cuadros más caros de la historia del arte y sin discusión una de sus mayores obras del llamado período azul, Pablo Picasso se inspiró en las tristes madres de la cárcel hospital Saint-Lazare, adonde iban a parar las prostitutas que sufrían de sífilis. Muchas de ellas mantenían ahí a sus pequeños hijos en condiciones deplorables.

Paula Modersohn Becker (1876-1907), una de las madres del expresionismo alemán, las pintó en todas las poses, como si hubiera sido una obsesión. Pero fue una obsesión que, en cualquier caso, dejó en evidencia mujeres desoladas, apenas acompañadas de sí mismas y de sus pequeños. La estadounidense Mary Cassat (1844-1926) fue más condescendiente. En muchos de sus cuadros las madres y los niños aparecen rozagantes y dan cuenta, cómo no, de su extracción aristocrática.

La modernidad dejó un legado de tendencias muy disímiles, que unió a los artistas únicamente por el tema mas no por el estilo. Así, la Maternidad de Miró parece no tener nada que ver con la de Chagall; y la de Klimt, nada que compartir con la de Haring. Sin embargo, todos en general han coincidido en un tema que subsiste en la historia del arte desde el antiguo Egipto y que se renueva día a día según las circunstancias. Cada maternidad del siglo XX marca también una lectura de la época y de la sociedad que las parió. He aquí algunos de esos ejemplos elocuentes.