Medellín también canta ópera

Con los montajes de Don Giovanni y La traviata, la Fundación Prolírica de Antioquia celebra 15 años de trabajo en un género que ya no sólo es tradicional en Bogotá.
Medellín también canta ópera

Dicen que quienes ven ópera por primera vez, la aman para siempre o la odian para siempre. Desde hace 15 años, en Medellín está pasando lo primero con las temporadas de la Fundación Prolírica de Antioquia. Poco se conoce fuera de la capital paisa, pero es un trabajo que ocupa un lugar privilegiado en el calendario cultural de la ciudad.

La historia de esta compañía no es diferente de muchas de las aventuras culturales que se dan en el país: comenzó como el sueño de dos personas y luego fue creciendo hasta convertirse en una entidad sólida con un público cautivo. Todo nació por iniciativa de Luis Carlos Rico y de su esposa, la soprano argentina Elisa Brex, a su llegada a Medellín. Luego el proyecto comenzó a crecer.

La compañía se estrenó con una pequeña temporada de zarzuela en el teatro Pablo Tobón Uribe. “Sólo se montaban uno o dos títulos, pero en 1997 nos separamos y nos fuimos a hacer ópera al Teatro Metropolitano”, cuenta Gisela Zivic, cantante y directora ejecutiva de la fundación. Desde entonces han sido montados algunos de los títulos más populares del bel canto, sin abandonar la zarzuela.

En estos años la fundación también ha ampliado su campo de acción con trabajos que se salen del escenario convencional. “Vamos a parques, barrios, pueblos cercanos y cumplimos una labor educativa”, agrega Zivic. También anda formando 200 niños en una escuela de música ubicada en la Comuna 8, de donde saldrán 40 para la gala de aniversario. Adicionalmente, la ópera ofrece desde hace seis años talleres de diseño para estudiantes de la Colegiatura Colombiana de Medellín, que han servido para contribuir a la innovación del vestuario.

Tras tres lustros de labores, la fundación fue reconocida por el Ministerio de Cultura como un proyecto de interés nacional.

Por su repertorio han pasado obras como La bohème, El trovador, Rigoletto, Il pagliacci, El barbero de Sevilla, Tosca, Carmen, y zarzuelas como Luis Fernanda, La viuda alegre y La leyenda del beso. Este año, la XII Temporada Internacional de Ópera presentará el 14, 20 y 21 de agosto Don Giovanni; el 28 de agosto y 3 de septiembre La traviata, y el 4 de septiembre una gala lírica. Participarán cantantes invitados como las sopranos Kalinka Damiani, de Brasil; Rosa Pérez, de España; y la colombiana Julieth Vargas; el turco Suat Arikan, el costarricense Fitzgerald Ramos, los venezolanos Robert Girón y Gregory Pino, y los colombianos Nelson Sierra, Carlos Antonio Arango y Luis Fernando Tangarife.

Una participación que con los años se ha ampliado gracias al intercambio con la Ópera de São Paulo y la Ópera de Occidente de Venezuela. “Equilibramos porque en Colombia no tenemos cantantes profesionales para todos los papeles. Nuestro coro sí es paisa y trabajamos todo el año”, explica Zivic.

El intercambio también permitirá montar las óperas con elementos contemporáneos como pisos acrílicos, vestuarios vanguardistas y proyecciones, bajo la dirección del italiano Giampaolo Zennaro (Don Giovanni) y el brasileño Walter Neiva (La traviata), aunque con el sello de “hecho en Colombia”. Una temporada con todos los fierros.