Michael Jackson, lo que vale el mal gusto

Los tiempos difíciles obligaron a Michael Jackson a salir de su posesión más preciada: el rancho Neverland, una mansión ubicada en Santa Bárbara (California) y levantada sobre un terreno de 1.000 hectáreas en los que construyó un parque de diversiones con zoológico, que negoció por 35 millones de dólares.
Michael Jackson, lo que vale el mal gusto

La venta no era del todo cierta, pues el comprador, una compañía de inversiones llamada Sycamore Valley Ranch, resultó ser una empresa inmobiliaria de la que Jackson es el principal accionista. Su jugada, sin embargo, no logró impedir que la hipoteca dispusiera de los bienes de la mansión, que pasaron a ser manejados por la casa de subastas Julien's Auctions. A principios de abril el cantante, que no se resignaba a perder sus pertenencias, inició una disputa judicial pero finalmente perdió el pleito.

A última hora, cuando estaba ya todo dispuesto y la subasta había sido publicitada, apareció Colony Capital, una tercera empresa interesada en pagar la hipoteca de la casa de Jackson de 24,5 millones de dólares y en la que parece estar también la mano del artista.

En total se salvaron 1.390 objetos, entre los que se encuentran pinturas francesas del siglo XIX, esculturas en tamaño real, mobiliario europeo, piezas representativas de su carrera discográfica y cientos de excentricidades más que demuestran su carácter despilfarrador. La colección, avaluada en la nada despreciable suma de 10 millones de dólares, no alcanzó a ser rematada gracias a las diligencias del Rey del Pop, quien podrá seguir siendo el dueño absoluto de una colección cuestionada por su inutilidad y por su gusto estrafalario. La casa de subastas abrió una exhibición que permanecerá abierta hasta el 25 de este mes. Para todos los gustos. ¿O para el de él solo?.