Una buena ruta por las galerías

Un mueble viejo sobre unas llantas envueltas en plástico; dibujos con papel cortado; retratos hechos con plastilina; impresiones sobre superficies de peluche y maleantes coloridos; sillas de todas las maderas colombianas, y unos vestidos de niña salpicados de pintura. Así de diversa es la oferta artística de las galerías en su comienzo de año.

La mayoría de los recintos de arte de la ciudad iniciaron actividades por estos días, lo cual resulta un excelente pretexto para armar una gira para observar en qué andan los artistas jóvenes y también los consagrados, y para adivinar lo que nos espera en Colombia en materia de arte en 2009.

La ruta puede comenzar en el centro, en la galería Christopher Paschall s. XXI. Allí están expuestas las obras de la francesa Dominique Fury y las del colombiano Alberto Vejarano (conocido como Chanoir), ambos trabajos con elementos de la cultura urbana y del arte Pop. Fury utiliza la serigrafía en superficies como telas industriales, mientras Vejarano aborda el cómic con colores ácidos y alusiones al grafiti, técnica con la que intervino espacios públicos en Barcelona.

La siguiente parada es Alonso Garcés Galería, en La Macarena, con la muestra No somos de azúcar, del artista Mario Vélez. Dibujos hechos con papel recortado y superpuesto son la base de su propuesta abstracta en la que la armonía visual es un elemento constante.

Camino del norte está el caleño Danilo Dueñas en la galería Casa Riegner, con su exposición Un vuelo. Dueñas no sólo llevó el mueble viejo empolvado que expuso en el pasado Salón Nacional de Artistas, sino que intervino todos los salones del lugar. “El arte está en el espacio donde no hay arte pero sí hay”, dice, y alude, por ejemplo, a las huellas dejadas en los paneles blancos que la galería recicla en cada exposición.

El recorrido puede continuar en La Galería, donde se exhibe Conquista, del francés Etienne Demange, quien retoma elementos indígenas, como las guacas, y las decora con brillantes para mostrar con ironía la comercialización de la herencia cultural. Ceci Arango expone, por su parte, una serie de sillas hechas con todas las maderas nativas, las cuales a su vez representan la mezcla étnica de los 43 millones de habitantes del país. Exhibe, además, unos cuadros y bastones de mando en los que utiliza pelo de todo tipo de personas, y unos cuadros con los íconos de marcas como Dior, Chanel, Mont Blanc y Louis Vuitton, tejidos en metal y fibras naturales. “No es una crítica a los demás sino a mí misma, pues mi misión es hablar de identidad cultural”, explica.

La última estación es la galería El Museo, donde 14 artistas consagrados, entre ellos Jaime Franco, Rodrigo Facundo, José Horacio Martínez, Catalina Mejía y Nadín Ospina, se dieron a la tarea de invitar a un artista joven que consideraran interesante. El resultado, titulado “Invitados”, es una muestra de 35 obras de dibujo, pintura, esculturas y videoinstalaciones, mediante la cual el público puede confrontar los estilos del artista y su invitado.

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