¿Por qué ver a Andy Warhol?

Miguel González, experto en la obra de Andy Warhol, da sus razones para no perderse la exposición Mr. América, que comienza el 18 de junio en el Museo de Arte del Banco de la República. Una mirada a la personalidad del artista más emblemático del Pop Art.
¿Por qué ver a Andy Warhol?

Hay que ver la exposición de Andy Wa-rhol porque él fue un gran testigo de la sociedad de consumo que se consolidó en la segunda mitad del siglo XX y de la que todos somos protagonistas y víctimas al mismo tiempo. Fue el artista que convirtió el consumo en el emblema de su arte.

Es el representante más importante del Pop Art, un arte figurativo y realista cuya gran característica es la vulgaridad, en el sentido de que es común a todos. Warhol abordó ese arte sin ningún tratamiento específico para los objetos o modelos de sus obras, y los presentaba tal como eran. En eso reside su choque, pues el público encontró en una galería de arte y en un museo los mismos productos y etiquetas del supermercado, y las imágenes de las vallas publicitarias.

Todos los objetos banales, las estrellas de cine, las sopas Campbell, las botellas de Coca-Cola, los billetes de dólar, los convirtió en elementos con los que la gente podía reconocerse de una manera evidente y fácil. Produjo su obra en múltiples direcciones: pinturas, serigrafía, fotografía, cine y música, algo que desde su estudio, The Factory (La Fábrica), se multiplicó haciendo honor al nombre.

Los años 60 fueron su gran momento porque estableció su lenguaje y diseñó todo lo que sería su carrera hasta el final. En esa misma década abordó la muerte en sus series de accidentes automovilísticos, sillas eléctricas, disturbios raciales, reproducciones de un Estados Unidos dramático que sacaba de las páginas rojas de los periódicos.

Pero fue durante esos años cuando estableció los íconos que marcaron su obra: Marilyn Monroe, Elvis Presley, Elizabeth Taylor, Jackeline Kennedy... y las sopas Campbell, imágenes que repetiría después con otras técnicas y en diferentes formatos. En los 70 reproduciría personajes políticos como Mao Tse Tung y Lenin, además de mantener sus autorretratos.

La exposición Mr. América que se exhibirá en Bogotá con 26 pinturas, 57 serigrafías, 39 fotografías y 2 instalaciones, además de 14 películas, tiene todo ese espectro de Warhol.

Su obra sigue siendo la más popular en la conciencia colectiva, más que la de cualquier otro artista del Pop Art e incluso que la de otros grandes artistas estadounidenses. Pero hay que destacar que Warhol hizo esto sin producir imágenes sino reproduciendo unas ya existentes. Por eso se verá siempre igual, algo que no sucede con la pintura antigua. Esa apropiación fue su revolución y eso mismo es lo que lo mantiene vigente.

Más allá de sus determinaciones artísticas, hubo otras circunstancias que influyeron en su trabajo. Warhol tuvo un amplio margen de amistades, se movía en una élite en la que se sentía muy cómodo y fue habitual asistente a la famosa discoteca Studio 54 de Nueva York. Algo que disfrutaba porque era un voyerista, le fascinaba ver pero no actuar. Fue el gran testigo de su tiempo con una mirada fría e intimidante. De esta manera se convirtió él mismo en su principal celebridad.

Su antecedente fue un artista de la modernidad: Salvador Dalí, quien amaba el dinero, se fascinaba con la aristocracia, adoraba los millonarios y la gente bella. Warhol convirtió la banalidad, la alta sociedad y la moda en emblemas que en un mundo mediático y cosmético se transformaron en elementos indispensables. Él, en lugar de tomar distancia como muchos artistas críticos, se incorporó a ese medio y pasó a ser otra estrella.

Esa actitud de ir a comidas, relacionarse con la nobleza o encontrarse con una estrella en una discoteca, hizo que a los artistas que actuaran como Warhol no se les criticara sino que fuera algo bien visto. De ahí que su nombre se convirtiera en una marca a partir de un diseño de sí mismo, por ejemplo, usando peluca sintética para tapar su calvicie; y haciendo de su actitud y su vida una gran obra de arte deseada e influyente en su época.

Después de su muerte inesperada en 1987, tanto él como su obra siguen causando fascinación y una de las razones es que ya no hay artistas hegemónicos. Era un imán por lo que se estaba viviendo en ese momento y además hizo que su obra costara. Incluso traficó con ella, la enrollaba y la llevaba en su maleta sin pasarla por aduanas o pagar impuestos. En sus comienzos vendió cuadros por unos miles de dólares, pero ahora una obra de los años 60 puede alcanzar los 16 millones de dólares.

Warhol es único porque ningún otro artista ha sido empresario de rock ni editor de libros ni ha tenido su propia revista: Interview. Su obra marcó la segunda mitad del siglo XX y a una sociedad de consumo que, lejos de acabarse y a pesar de las crisis, sigue su camino. Él ilustró esa sociedad como nunca antes el arte lo había hecho.

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