Andrés Cepeda, el más fiel de los cantantes

Sin tanto mercadeo ni concesiones, este cantante ha consolidado un estilo propio. Letras románticas, un look fresco y una constancia musical parecen ser su secreto.
Andrés Cepeda, el más fiel de los cantantes

Andrés Cepeda no va en tren ni en avión, va en bus. Como un escudero de la música, fiel a los orígenes y al estilo de una estrella de rock de las que acá no se ven, se montó en dos buses con su banda y en pocas semanas terminará una gira por once ciudades del país. Unos juegos de mesa para el camino, su guitarra y un blackberry para estar conectado con sus seguidores vía Twitter y Facebook, fueron parte de su equipaje.

Esta fue también una buena preparación para su participación en el próximo Rock en Río, que este año será en Madrid, adonde llegará con sus canciones románticas en las que se cuela un acorde de rock, una mezcla de pop un poco de ritmo cubano. Llegará con un respaldo inusual que en Colombia tiene visos de récord en tiempos de piratería y de descarga por Internet: un disco de platino por vender más de 30.000 copias de su álbum Día tras día.

También es infrecuente que un artista se salga del mercadeo que rodea a muchos cantantes, que le apuestan a una pinta estrafalaria o misteriosa, ambigüedades personales, un poquito de actitud sexy y cambios radicales que registrarían los medios hasta el cansancio.

Andrés se resiste a esto, tiene el apoyo de su disquera y prefiere moverse en el negocio a su manera. “Esta es una industria que cambia y hay que estar en la jugada. El disco ya no es un producto de venta masiva, yo no puedo combatir la piratería y hay que combinar esto con los conciertos, que es lo que nos mantiene. Soy afortunado porque vendo discos pero ese es el vehículo para ir a presentarse”.

También sabe que hay presiones, que para entrar en los mercados internacionales a veces hay que pagar precios altos o sacrificar hasta su estilo musical. Y esto podría involucrar su pinta, su pelo crespo que lo ha identificado desde sus comienzos y los tenis converse que podrían soportar varias giras. El cambio se lo propusieron en discos pasados y más sutilmente cuando lanzó su trabajo anterior, Para amarte mejor, en Estados Unidos. Andrés siguió adelante.

“Dijimos que si esas eran las condiciones pues entonces trabajábamos más duro porque el estilo musical es éste. No estamos dispuestos a hacer un disco con reggaetón u otro género para vender más. A lo mejor eso hace que el camino sea más largo pero la meta es hacerlo bien”, dice con seguridad y de nuevo fiel al origen: vende música, no una imagen.

De Andrés no hay que esperar un cambio radical o un blower que lo deje como el Lenny Kravitz de hace unos años, que con su look de pelo alisado no sólo fracasó sino que fue objeto de burlas en los medios. Su visión es más práctica que romántica pues traicionarse a sí mismo puede costar muy caro. “Me interesa que la gente se identifique con las canciones más que con la imagen del artista. Estoy concentrado en formar una carrera para luego mirar atrás y decir que fui honesto con mis ideas. Esta industria es caprichosa, está llena de cosas mentirosas y cada día la gente entiende más eso y no traga entero. Hay que ser auténtico”.

Por eso también se toma su tiempo para lanzar un disco. Entre el pasado y Día tras día pasaron casi cuatro años. En ese lapso estuvo en Estados Unidos promocionando Para amarte mejor, que sería su lanzamiento definitivo en el mercado hispano en un país donde se corre el riesgo de perderse entre la bachata y los sonidos mexicanos. Pero entró, trabajó duro y logró sonar en la radio, hizo más de 70 toques y en 2007 fue nominado al Grammy Latino en la categoría Mejor álbum pop masculino.

El año pasado repitió. Con Día tras día fue nominado en las categorías Canción del año, Álbum del año y Mejor álbum vocal pop masculino. De paso, volvió a sonar en la radio.

Después de bajarse del bus en Colombia y tocar en España, estará en seis ciudades estadounidenses. Esto sin haber conquistado, según términos del medio musical, el mercado internacional.

“Esto es un ruletazo”, dice sobre el negocio y sobre cómo alcanzar el éxito después de seis álbumes. Por eso apuesta a ciegas, sin saber dónde caerá la bolita, pues si sigue o imita lo que otros hacen puede terminar perdido. Y aunque en la música no hay fórmulas definitivas, la suya podría ser la de las letras románticas y dolorosas.

“Ese sería mi secreto porque me identifico con esas letras pero la fórmula es seguir haciendo el trabajo, publicando ideas hasta que engrane con lo que está pasando en el mundo. En algún momento después de hacerlo con disciplina, todos los factores coinciden y de repente el disco tiene vida. Eso puede pasar varias veces, puede no pasar o suceder al final”. Por eso, a A Andrés le está pasando, pero va a su ritmo, va en bus.