Andrés Parra, ¿dónde se había metido?

Andrés Parra era prácticamente desconocido hasta que interpretó a Anestesia, un mafioso de la serie El Cartel. Pero todo cambiará con el estreno de La pasión de Gabriel, previsto para el 7 de agosto, la película por la que ganó el premio a mejor actor del Festival de Cine de Guadalajara.
Andrés Parra, ¿dónde se había metido?

Había hecho el papel de Santa Claus para promocionar una película; había hecho de policía, de chef, de abogado, de capitán, de escolta y hasta de rey. Pero el primer recuerdo que tienen los televidentes de Andrés Parra, quizás sea el de Anestesia, el mafioso buena vida de la serie El Cartel, que aparece en escena por primera vez tirándose en bomba a una piscina de Miami.

De la apariencia de entonces queda más bien poco. Está mucho más delgado, tiene el pelo corto y unos destellos dorados que le servirán para delinear el personaje de su próxima telenovela, un gay al estilo Truman Capote.

Hasta hace un año, Parra era un actor prácticamente desconocido. Pero su participación en El Cartel, y el premio a Mejor Actor Iberoamericano, obtenido por su papel de cura en la película La pasión de Gabriel, lo tienen en la mira de los espectadores, que lo han podido ver también como Pacheco en Muñoz vale x 2, y como villano en Por amor a Gloria. Aun así, a Andrés todavía le toca responder una pregunta recurrente: ¿Y dónde se había metido?

La respuesta precisa es: “Andaba trabajando”. De sus 31 años, lleva 20 metido en la actuación, desde que empezó a hacer teatro en su colegio, el Gimnasio Campestre, donde la profesora los hacía trabajar como profesionales. “Por dármelas de artista perdí años pero así me enamoré de esto”, admite. Para no traicionar su sentimiento, se presentó a la escuela del Teatro Libre.

Después de cuatro años de estudio, su primer papel en las tablas fue pequeño pero en una de las obras más importantes de los últimos años: La Orestiada. También hizo de Marco Antonio en Julio César, donde recitaba el famoso monólogo en verso escrito por Shakespeare, y luego otros personajes en montajes que combinaba con la docencia.

En ese tiempo su aspecto robusto le permitió incursionar en otros campos menos apetecidos de la actuación, que hoy ve como una etapa productiva. “Mi única gran preocupación con el cuerpo era pararme en las manos y lo logré”, afirma. Le parecía tan normal ser como era que le sacó provecho a su figura, disfrazado de papá Noel para promocionar el estreno de la película Santa Cláusula. Repitió papel subido en las caravanas de Coca-Cola y aunque ganaba poco, siempre ahorraba. “Así fuera un dólar, lo guardaba en un sobre y lo metía debajo de la cama”.

Luego entró al elenco del restaurante Andrés carne de res, donde los fines de semana personajes del cine y el cómic entretienen a los asistentes. Fueron siete meses intensos de los que no se arrepiente. “Esa es una escuela de improvisación tenaz, uno aprende a fuete”, dice, pero no quiso esperar a levantarse un día y darse cuenta de que habían pasado 15 años haciendo lo mismo.

Entonces Andrés renunció al restaurante y se le fueron abriendo las puertas. Empezó a figurar primero con papeles pequeños en el cine, en películas como El trato, Satanás, El amor en los tiempos del cólera, donde tuvo escenas con Javier Bardem, y Dr. Alemán, una película alemana que no sabe si se estrenará, mientras alternaba con la televisión. Y así apareció el personaje de Gabriel, el cura de pueblo que debe enfrentar los problemas de violencia típicos de una región colombiana en La pasión de Gabriel.