Carolina Guerra, su delito es actuar

En sólo cuatro años, ha estado en siete producciones. Con la serie La diosa coronada volvió a ser reina y esta vez puede ser el comienzo de su proyección internacional.
Carolina Guerra, su delito es actuar

Ha sido reina dos veces. La segunda, alcanzó a ponerse el vestido de gala, la corona, la banda, y lloró de la emoción; pero reinó por poco tiempo, unas horas, pues la descalificaron. Su pasado la traicionó: un matrimonio secreto le arrebató el trono.

Esto le pasó a Carolina Guerra en su papel de Raquel, la reina de belleza de la serie La diosa coronada, con el que revivió en la ficción su triunfo en la vida real, cuando fue Señorita Bogotá por 45 días y luego resultó descalificada por haber posado en ropa interior para una campaña publicitaria.

Han pasado cinco años desde que una imagen que mostraba su espalda desnuda le impidió representar a la capital en Cartagena. Pocos años que, sin embargo, son historia para esta mujer que empieza a abrirse campo en los dramatizados, sin estudiar mucho, lanzándose al agua, codeándose con algunos de los grandes y con una belleza que le sobra.

La diosa coronada, de RTI, comenzó a exhibirse hace menos de un mes en el canal Telemundo, en Estados Unidos. En ella, Carolina hace las veces de una reina que se convierte en la primera ‘dura’ de la mafia. Semejante papel ha disparado su rating individual entre la audiencia latina. Está, como dicta el lugar común, en su cuarto de hora, pues antes de cerrar la franja de la noche con La diosa coronada, Carolina sale en El Cartel 2, también por Telemundo, y en Regreso a la guaca, que emite Telefutura. Una presencia que tiene pensando a muchos sobre cuál es el secreto de Carolina para dar guerra en la televisión.

No lo hay, simplemente ha aprovechado las oportunidades. Primero en las pasarelas, luego como la reina diferente de arete en la nariz y metida entre señoritas bien puestas con madres chaperonas y entusiastas, que después se dejó tentar por las cámaras sin tenerlo planeado.

Suena increíble, pero con su tono de voz fuerte, con 23 años, casada con el actor Diego Cadavid, y madura para su edad, sólo dice: “Pienso siempre que tengo que estar a la altura, hacerlo bien”.

Ha tenido la suerte de aprender a hacerlo al lado de los buenos: Marlon Moreno, John Alex Toro, Robinson Díaz, Andrés Parra y ahora junto a Luces Velásquez, su mamá en La diosa. “Es como un proceso esponja para mí”, dice mientras hace una lista de actrices que espera encontrarse en escena: Cristina Umaña, Marcela Carvajal, Victoria Hernández, Marcela Benjumea, Katherine Vélez y Marcela Gallego.

Un pincel pasa por sus labios que sólo necesitan brillo; ya se retocó las cejas y soportó que un cambio repentino en el rodaje la obligara a encrespar con una pinza eléctrica su pelo recién alisado. Gajes del oficio antes de meterse en un vestido rojo, de reina, y empezar las escenas del día que la tendrán ocupada hasta la madrugada. Al día siguiente, con pocas horas de sueño, vuelve a su rutina de una protagonista.

Con La diosa coronada, Carolina suma siete producciones: debutó en El ventilador y después vinieron Montecristo; Nuevo rico, nuevo pobre; Regreso a la guaca; El cartel 2 y una que está en el congelador del Canal Caracol: Mariana y Scarlett. Todo esto en sólo cuatro años y alternando con la presentación de eventos musicales.

Con esta trayectoria es fácil vaticinar su futuro: proyección internacional, aunque confiesa que hasta ahora no hay ofertas. Y sin que las haya, tiene decidido irse a estudiar música y actuación a Los Ángeles. “Hollywood sí es una meta, lo he tenido claro desde que comencé, pero no hemos podido concretarlo por trabajo y tiempo”. Lo dice en plural porque el plan es con Diego, pero siempre surge algo que los frena.

Tampoco se lamenta por eso pues está haciendo lo que más le gusta: las series de televisión y esperando por hacer cine. “Creo que es un proceso, hay que saber dónde está uno. Aquí no hay una industria fuerte de cine, sé que prefiero las series a las telenovelas y después sólo me gustaría hacer series y cine. Pero igual puede haber una telenovela increíble y una película que es un bodrio”.

Entre esto tendrá que abrirle un espacio a la música, aunque ella decidió que no le pondrá fecha, como lo hizo en 2007 para después aplazar su debut, que lleva la firma de su mánager Fernán Martínez. “La música es lo más importante que he dejado de hacer en mi vida. He avanzado en varias cosas pero no puedo meterme en un estudio todavía, por ahora escribo partes de canciones o grabo cosas en el celular, pero eso necesita tiempo y no lo tengo”.

Mientras tanto se refugia en su iPod, en el que suena desde hace tres semanas sin parar la banda mexicana Zoé, al lado de los sonidos alternativos de Passion Pit, Santigold, Hercules and love affair, Friendly fires y algo de funk brasileño que ambienta unos cuentos de Rubem Fonseca.

Carolina vive en presente y sabe que tiene el tiempo suficiente para continuar en la actuación, para pensar en la familia, en su perro que la acompaña en la pantalla de su blackberry, y en una casa en construcción, que en los planos muestra espacios para los niños. El futuro no la inquieta y sólo espera un día detenerse y decir: “¡Qué bueno que la he pasado!”.