Dexter, un encantador en serie

El 24 de marzo, Michael C. Hall, quien interpreta a un famoso asesino en serie de la ficción, vuelve a hacer justicia con su estilo cruel pero cargado de humor negro.
Dexter, un encantador en serie

El final está escrito: Dexter está condenado a morir. Pero esto no les importa a sus seguidores, a los millones de fanáticos en todo el mundo que lo han ubicado como el asesino en serie favorito de la televisión. Un personaje perverso y seductor que hace justicia por su propia mano, con apetito voraz por la muerte, la inteligencia de un maniaco, métodos crueles y un sentido del humor oscuro que recuerda a Hannibal Lecter.

Es un encantador de doble personalidad, un superhéroe sin traje y sin una D tatuada en el pecho. En el día es un experto de la policía de Miami que analiza salpicaduras de sangre en la escena del crimen. En la noche es un experto en encontrar a los criminales que evadieron las leyes para matarlos y así limpiar a la ciudad de malhechores.

¿Pero cuál es el encanto de un criminal? El mismo que tienen Jack Bauer en 24 o los detectives de CSI: el de ser un cazador de criminales en nombre de la justicia. La diferencia con Dexter es su comportamiento enfermizo, justificado por sus problemas emocionales y su niñez traumática. “Es un asesino, pero en teoría es ‘menos malo’ porque mata criminales. Puede generar empatía porque muchos harían lo mismo si estuvieran en su situación. Lo importante es que el público sabe que al final de la serie él va a pagar por lo que hace”, opina la libretista colombiana Claudia Rojas, quien ha seguido la serie de cerca.

Esa personalidad de gran carga sicológica tiene otros atractivos. Su físico, el de un hombre normal y tímido que apenas usa ropa de color, esconde una mente calculadora y fría, además de una astucia para salir limpio de la escena del crimen. Dexter es lo opuesto a los tradicionales asesinos. Es aséptico y no permite que la sangre ensucie su ritual, mantiene la calma y un tono de voz reflexivo hasta cuando un asesino le da lidia en sus camillas impecables. Y remata con un especial sentido del humor que muestra la faceta opuesta al policía, novio y hermano ejemplar, que les cuenta sus perversiones a los televidentes con cinismo y sarcasmo.

Detrás de este personaje está Michael C. Hall, un actor de obras de Shakespeare que fue Emcee en el musical Cabaret, dirigido por Sam Mendes en Nueva York, y que alcanzó la fama como el gay de la funeraria Fisher en Six feet under. Por Dexter ganó el Globo de Oro y el premio SAG como mejor actor en enero pasado.

Después de cuatro temporadas, su papel sigue generando polémica. Desde su debut en el canal de cable Showtime, en 2006, hubo reacciones de asociaciones de televidentes que mostraron prevención por la simpatía que podría generar un asesino, mientras la crítica alababa la originalidad de la historia y del personaje. Un crimen en noviembre del año pasado revivió la polémica, cuando un joven de 17 años, arrestado en Indiana por la muerte de su hermano menor, se declaró admirador de Dexter. El hecho fue tomado como un caso aislado, pues los programas sobre asesinos son parte de la programación de los canales abiertos estadounidenses. Basta ver CSI, Criminal Minds y Bones.

Dexter nunca perdió sintonía. Es el programa más exitoso en la historia de Showtime. La cuarta temporada alcanzó los 1,7 millones de espectadores, todos seducidos por un asesino del que son sus cómplices en la ficción, en un juego que los mantendrá pegados a la pantalla hasta que Dexter pague por sus crímenes. Así está escrito.

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