Glenn Close, una mala muy buena

A sus 62 años, Glenn Close está más vigente que nunca. Alejada de Hollywood y como protagonista de la serie Damages, está logrando en televisión los premios que el cine le ha negado.
Glenn Close, una mala muy buena

A Glenn Close la fama le llegó con el cine, pero la consagración la está logrando en televisión. Como villana, en películas como Atracción fatal, Relaciones peligrosas y 101 dálmatas, se ganó el reconocimiento de la crítica en la pantalla gigante, y como villana está en la cima de la televisión por su papel de abogada en Damages, la serie con la que ha ganado los premios que el cine le negó.

Dos Globos de Oro consecutivos y un Emmy la consolidaron como la actriz más admirada de la televisión. A pocos días de conocerse los candidatos del Emmy 2009, los medios vaticinan que este año repetirá. Pero ella no se distrae con el éxito y a diferencia de otros actores que combinan cine y televisión, sigue concentrada en su personaje de Patty Hewes.

Damages ha calado en la mente de los espectadores por haber roto el esquema de las series de abogados, por sus personajes ambiguos llenos de secretos y por las historias duras que no dan tregua. Pero sobre todo por la interpretación que Close hace de Patty, una mujer astuta e inescrupulosa que, sin embargo, le brinda elementos actorales cuando destapa su lado humano de esposa y madre. “Es un personaje capaz de convertir el crimen en una cualidad, lo fascinante es que unas veces es maravilloso y otras es un monstruo”, asegura.

Es esta posibilidad de construir personajes interesantes y de largo aliento la que la tiene contenta en la pantalla chica. Eso y la escasez de papeles interesantes en el cine. “En Hollywood sólo escriben papeles para una actriz”, ha dicho en entrevistas. A excepción de Meryl Streep, su amiga, son pocas las actrices maduras que son tenidas en cuenta para trabajos protagónicos. En cambio en televisión hay un abanico muy amplio de personajes que pueden ser desarrollados a gusto y acomodo de los actores, porque en la televisión moderna lo importante son las buenas historias.

Tal vez esa sea la razón por la cual en los últimos cuatro años sólo ha aceptado dos largometrajes, aparte de su paso por otras series como The Shield, en la que hizo las veces de policía, y Los Simpson, donde le prestó su voz a la mamá de Homero.

A sus 62 años, esta actriz de rasgos duros y mirada misteriosa, que debutó en el cine a los 35 en la película El mundo según Garp, escoge sus papeles con sumo cuidado y siempre pretendiendo no saturar cine, televisión y teatro (donde comenzó en los años 70 en los escenarios de Nueva York), con trabajos simultáneos.

Su paso por comedias de televisión como Will & Grace, series como El león en invierno y por películas de cine tan disímiles como Encuentro con Venus, El misterio de von Bulow, Hamlet, La casa de los espíritus, El periódico, Marcianos al ataque y Un canto de esperanza, la ha mantenido siempre vigente. Y de eso dan cuenta cinco nominaciones al Oscar, siete al Globo, ocho a los Emmy, tres al Sindicato de actores, y curiosamente diez premios ganados casi todos por sus papeles en televisión.

Pero es con Damages con la que ha logrado su consagración. Si su personaje de Patty Hewes sigue triunfando, el cine tendrá que esperar un tiempo para premiarla.

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