Isabella Santo Domingo no le teme a nada

La actriz viaja a Los Ángeles a estudiar y a impulsar un nuevo proyecto, Partida de Ideotas, con el que busca vender historias a la televisión estadounidense.
Isabella Santo Domingo no le teme a nada

Mientras tanto, espera el estreno de la serie basada en su libro Los caballeros las prefieren brutas y tiene una película en cartelera: Chance. 

Todo está bajo control. Con un leve maquillaje natural, un retoque en los labios y un ligero peinado con sus dedos, Isabella Santo Domingo queda lista. Por un momento deja a un lado su blackberry, cuya pantalla refleja la foto de su nueva mascota, un perro de raza pug. Luego posa con serenidad, sigue las indicaciones del fotógrafo y mira sin temor la lente; sonríe, mueve sus manos y cruza las piernas.

La seguridad de Isabella tiene que ver con una experiencia de 16 años como villana de la pantalla y como figura de la farándula nacional. También con el hecho de haber llegado a los 40 sin traicionar su filosofía de vida: disfrutar al máximo lo que hace y no temerles a los retos. “Los proyectos que hago corresponden a cómo me siento. No quiero seguir a nadie y a esta edad ya no funcionan las apariencias. Mi rollo es conmigo: divertirme, proponer y dejar algo”.

En el cenagoso juego del espectáculo, Isabella ha sabido mover las fichas y ha sacado ventaja de su posición. A su condición de actriz, por ejemplo, le mezcló el periodismo y la escritura, y en ambos espacios supo sacarle jugo a su popularidad.

Su libro Los caballeros las prefieren brutas no sólo fue un éxito en ventas en Colombia sino que sirvió de base a una serie de televisión que ella misma vigiló de cerca y que será estrenada por el canal internacional Sony el 22 de febrero.

Nada ha dejado al azar. Por estos días se alista para viajar a Los Ángeles donde pondrá a rodar una empresa de creación de historias para televisión, al lado de una socia que ya tiene allanado el camino en Hollywood: Paola Turbay. La empresa se llama Partida de Ideotas. Isabella ya estuvo en California en cursos de escritura y tanteó el terreno: “Allá está todo por aprender y eso mueve mi vida”, asegura.

Está convencida de que le irá bien. Dice que nació sin el gen del miedo, algo que puede leerse positiva o negativamente, dependiendo de la fortaleza del carácter. Isabella lo tiene de sobra. Aunque admite que quizás ser temeraria es lo más peligroso que tiene, su actitud refleja una confianza en sí misma que hace difícil relacionarla con el fracaso. A Hollywood no llegará a buscar suerte. Sabe exactamente lo que quiere ofrecer: “Una cosa es llegar a pedir y otra llegar con un cuento”.

El suyo, para comenzar, se llama Descuidados intensivos, una historia que ya tiene en proceso de cocción y que madurará en Los Ángeles. Al fin y al cabo, no viajará aprendida. “Me voy a estudiar”, dice; aunque ha decidido lanzarse a un mundo desconocido, no quiere que ese mundo la sorprenda fuera de base.

Isabella se dedicará a empaparse de los formatos de la televisión estadounidense y se le medirá a un nuevo oficio que le permitirá poner sus “ideotas” en papel. “Si no llegan los proyectos que uno quiere hacer, pues tiene que hacerlos”, explica, a propósito de Descuidados intensivos.

Mientras habla, su blackberry sigue recibiendo mensajes; a veces desvía la mirada para sonreírle al aparato con cierta complicidad; luego retoma la compostura y sigue conversando sobre su futuro, en el que no descarta volver a los papeles de villana que tanta fama le dieron en Colombia. Todo depende, si es en Hollywood pues mucho mejor.

Hace cuatro años estuvo por última vez en una telenovela. Pero se desmotivó: “Siempre era la villana, en la televisión nacional no hay oportunidad de hacer cosas diferentes”. Su retiro voluntario lo combinó con la dirección de la revista Carrusel, la escritura de sus libros y después un trabajo personal más silencioso que ahora empieza a dar sus frutos.

Un nuevo proyecto de vida, que alternará entre Los Ángeles y Bogotá; el regreso a la actuación en la película Chance y el estreno de la serie de televisión la mantienen expectante. En especial la serie, sobre la que no sólo negoció los derechos sino que creó personajes, compuso historias y revisó los libretos para mantener la esencia del libro.

Isabella siente propio el reto que el canal está asumiendo, pues es la primera vez que Sony produce una serie para el público latino, grabada en Bogotá, con elenco y tono colombianos. Pero ella está lista para vivirlo: en dos semanas estará pegada a la pantalla para ver el resultado final y empezar a pensar en la segunda temporada. Está convencida de que le irá bien. Prende otro cigarrillo y mira una vez más su blackberry: sabe que todo sigue bajo control.