La soledad de la Toya Montoya

La modelo, quien presenta actualmente el reality El desafío, disfruta los momentos de soledad que vive en Bocas del Toro, donde se graba el programa. Entrevista.
La soledad de la Toya Montoya

¿Cómo es un día normal para La toya Montoya en esta nueva faceta de presentadora del Desafío?

La verdad ni tan normal... jajajaj de hecho cada día es un nuevo reto y cada día aprendo y trato de ser mejor que el anterior. Por lo general los días son similares en cuanto a trabajo, como han podido ver Victor Mallarino presenta unas pruebas y yo otras, la dinámica es la misma siempre nos turnamos. Hay muy poco tiempo para aburrirse, estamos en una isla paradisiaca y eso es mucho decir, en el tiempo libre estudio y trato de leer para desconectarme, salir en bicicleta por el pueblo de Bocas del Toro es muy entretenido hay muchos restaurantes al frente del mar donde se come muy bien. Conocer la cultura de los isleños sus historias.

¿Cómo fue la preparación para este nuevo rol?

Siempre dije que para aceptar un proyecto en televisión tendría que estar preparada, estuve tomando clases presentación durante varios meses, sin embargo pude comprobar y digo comprobar por que lo había vivido como publicista, que uno realmente aprende cuando pone en práctica lo aprendió en un curso o taller. Para mi fueron mucho más difíciles los primeros días que ahora.

¿Qué es lo más difícil de presentar un programa en condiciones como las del Desafío?

En realidad no me quejo para nada, creo que tener la oportunidad de trabajar en un lugar como Bocas del Toro ha sido mágico, creo que muchos darían todo por abrir la ventana en la mañana y tener un paisaje como el que veo en este momento. Sinceramente lo único medianamente difícil es la CHITRA (un insecto tan pequeño que no alcanzas a ver pero que pica sin parar) una pesadilla total.

¿Se genera algún tipo de vínculo con los concursantes?

En absoluto, la única relación que tengo con los participantes es la que ven cuando tengo que presentar una prueba, debo decir que es bastante difícil, mas cuando he podido experimentar esa otra cara del juego (como participante). Manejar las emociones ha sido parte de lo que he aprendido día a día, es inevitable sentir dolor tristeza o nostalgia cuando un participante es eliminado o cuando le va mal en una prueba o verlos viviendo en condiciones extremas o sentir alegría y emocionarse cuando son los ganadores o cuando van a playa alta y llegan renovados eso es casi que imposible el reto está en no demostrarlo.

¿Qué tal el trabajo con Víctor Mallarino, qué le ha enseñado él?

Fantástico, maravilloso y podría colmarlo de piropos (risas), en realidad Víctor Mallarino es un hombre con un gran sentido del humor y desde el primer día se tomó el tiempo de darme los consejos necesarios para hacer las cosas mejor. No tuve la oportunidad de trabajar tanto a su lado, en realidad muy pocos juegos los presentamos juntos, pero admiro su trabajo y aprendí mucho de él y sus consejos, entiende el juego perfectamente y puedo decir que su consejo más sabio es saber lo que vas a comunicar pero hacerlo con confianza y autenticidad.

¿Qué es lo que más le hace falta?

Sin duda estar cerca de la familia y los amigos, sin embargo he aprendido a convivir con la soledad, antes evitaba estar sola por mucho tiempo, pero me he dado cuenta que dedicarme tiempo me ha ayudado a conocerme más.

¿Qué prefiere actuar o presentar?

Presentar, presentar y presentar (claro si hay oportunidades), la verdad es que siempre he dicho que la actuación no me llama la atención. Todos los trabajos que he tenido en mi vida los he disfrutado al máximo. Creo que todas las cosas que uno haga las debe hacer porque le apasionan de esta forma todo sale mejo. La actuación no me apasiona por eso no lo veo venir.

Muchas modelos se dedican también a montar empresa, ¿le gustaría tener una? 

Por supuesto que me gustaría tener una empresa soy publicista y aunque nunca ejercí mi carrera es algo que siempre he querido poner en práctica y quisiera hacerlo trabajando con el sector del turismo en Santa Marta. Sin embargo en este momento estoy concentrada trabajando en un proyecto junto a Viña Machado y unos amigos que me hace muchisima ilusión y es nuestra Fundación llamada Sonrisas con Futuro y su objetivo es construir comedores sociales para niños de escasos recursos en Santa Marta.