Llegó la hora de las brutas

Hoy se emite el primero capítulo la serie Los caballeros las prefieren brutas, por el canal Caracol. Una producción con conflictos de pareja, sexo y humor.
Llegó la hora de las brutas

Qué pasa cuando una mujer llega a su casa después de su despedida de soltera y encuentra a su novio en ropa interior, amarrado a una silla y con una de sus mejores amigas seduciéndolo y jugando a ser una novia sexy? En la vida real, podría haber un crimen pasional. En la televisión, podría ser un melodrama de amor y dolor, perdón y olvido, con final feliz. En Los caballeros las prefieren brutas será el comienzo de una historia de relaciones de pareja, de la búsqueda del amor, de frustraciones, amistad y humor.

Esta es la nueva apuesta del Canal Caracol a partir del 21 de julio: historias cotidianas que combinan amor, conflictos y sexo, una fórmula exitosa en la televisión estadounidense, pero que esta vez se cuenta en español. La serie, basada en el libro homónimo de Isabella Santo Domingo, fue estrenada en febrero pasado en el canal de cable Sony Entertainment Television para todo Latinoamérica, con tan buena aceptación que se rumora que la segunda temporada está en camino. El reto ahora es repetir el éxito en Colombia, donde se grabó, y con actores que la audiencia reconoce.

Este tipo de producciones con situaciones cotidianas, sin las lágrimas ni la pasión desgarrada de los melodramas, y sí con un humor alejado de los chistes obvios, se ha explotado poco o nada en Colombia. El género ha sido bautizado con el nombre de dramedy (viene de mezclar drama y comedy), y el ejemplo más cercano en Estados Unidos es Desperate housewives. En la televisión colombiana la mejor aproximación es la serie Hombres, de 1996, dirigida por Carlos Mayolo.

El guión de Los caballeros las prefieren brutas gira en torno a Cristina, interpretada por Valerie Domínguez, quien después de descubrir a su novio en su situación incómoda decide recomenzar su vida, exitosa en el campo profesional como diseñadora, pero desastrosa en lo sentimental. “Es una mujer del día a día como la mayoría, que sufre por encontrar al hombre ideal, ese que la sigue y la acompaña”, dice la protagonista.

De esta manera saldrán a flote sus prejuicios y temores para afrontar esa realidad forzada que ha vendido la modernidad: que muchos hombres no quieren que ella piense mucho, que no sea tan o más exitosa que ellos, y que en pocas palabras la prefieran bruta, o al menos que simule para hacerlos creer que están al mando. Y justo en este conflicto surgen las situaciones de humor, de lucha pacífica de géneros, con algo de picardía e ingenuidad, sexo y hasta situaciones extremas.

Cristina cuenta con sus mejores amigos: Hanna (Patricia Castañeda), la mujer de personalidad fuerte que podría ser un “hombre” en cuestiones de sexo; y Rodrigo (Mijail Mulkay), el amigo gay que también sufre mientras busca al hombre de sus sueños. Y para completar, aparecerá Alejandro (Juan Pablo Raba), el típico desubicado en todo sentido que llegará a conquistar a Cristina, luego de fingir ser gay para encontrar dónde vivir y de escribir una columna de amor con seudónimo femenino para subsistir.

Junto a ellos están Gustavo Ángel, Rodrigo Candamil, Ángela Vergara, Juan Pablo Espinosa, Ana María Trujillo y Michelle Manterola, algunos enfrentados por primera vez al género del humor.

Todos tienen en común el hecho de ser personajes cotidianos. Según Isabella Santo Domingo, la autora de la historia, “los personajes tienen los mismos conflictos de muchos latinoamericanos, pero los manejan de otra manera, con humor y franqueza, y no como una telenovela”.

Este fue quizás una de las razones que le ayudó a conquistar el público latinoamericano, pues no imita ninguna serie estadounidense y es más una versión latina de una realidad latina. “Siendo bastante local en el lenguaje, pues transcurre en Bogotá y en Medellín, trascendió por el humor, porque se ensayó mucho, se corrigió, se hizo con cuidado y se explotó nuestra idiosincrasia. Insisto en que tenemos que aprovechar que no tenemos barreras lingüísticas para llegar a todo el continente”, afirma Raba.

El éxito también está ligado a la producción, vigilada de cerca por el canal Sony, pues debía tener la factura internacional que al final le permitió ser ubicada los lunes en la noche después de la popular Grey’s Anatomy.

Rodada con no más de ocho escenas al día, la serie se alimentó de los chistes y sugerencias espontáneas que surgieron durante la lectura de los guiones entre el elenco y los libretistas.

El veredicto local lo darán los televidentes, cuando decidan si están de acuerdo con que los caballeros las prefieran brutas, y si aceptan que este nuevo espacio es una alternativa viable a tanto melodrama.