Oprah Winfrey, ¿será cierto que se va?

Tras hacer historia en televisión por su estilo de entrevistar y por la inmensa sintonía que le permitió defender causas por los grupos marginados, Oprah Winfrey anunció el fin de su programa para 2011.
Oprah Winfrey, ¿será cierto que se va?

De Oprah Winfrey han dicho que tiene más influencia que cualquier presidente, político o líder religioso. Al único que no incluyen en la lista de sus competidores es al Papa. Semejante poder lo alcanzó en los últimos 25 años gracias a su estilo de hablarle al público, por ser el ejemplo perfecto del sueño americano y por cambiar la manera de hacer televisión en Estados Unidos.

Hace menos de un mes, la presentadora, de 55 años, anunció que su programa The Oprah Winfrey Show terminará en septiembre de 2011, una noticia que conmocionó sobre todo la audiencia femenina de su país, calculada en unos siete millones de televidentes. Otros creen que esta es una de sus audaces estrategias para seguir reinando.

Si fuera así, sería un derecho adquirido, después de pasar de niña pobre de Misisipi, que usaba ropa hecha con costales de papa, a ser la negra más rica e influyente de Estados Unidos.

Su historia comenzó a los tres años de edad, cuando su abuela le enseñó a leer. Luego fue la adolescente más destacada del colegio e inició su carrera profesional sin haber cumplido los 20 años.

El resto ha sido una sucesión de éxitos desde comienzos de los años 70, cuando la televisión estadounidense relegaba a los afroamericanos. Se abrió paso hasta convertirse en la primera presentadora negra de noticias de un canal en Nashville. Y luego no pararía.

Su reinado empezó en Chicago, en 1984, cuando entró a presentar un talk show con el peor rating de la mañana. Unos meses después no sólo había subido al primer lugar sino que había sobrepasado a Phil Donahue, pionero de este género. En 1986, su programa ya era de una hora y se emitía en todo el país desde Chicago y no desde Nueva York o Los Ángeles, las sedes televisivas por excelencia.

Es su estilo el que la ha llevado a la cima. Tanto que ha merecido estudios de la Universidad de Yale por ser la primera en romper tabúes en la televisión: abrió espacios para grupos homosexuales y abogó por sus derechos, habló de corrientes espirituales en un país conservador y religioso, y abordó temas como la discriminación a enfermos de sida y el abuso sexual, y hasta confesó al aire que había sido abusada por un primo, un tío y un amigo de la familia.

A esto se sumó su manera casi ingenua de preguntar, su sentido del humor, su credibilidad, sus opiniones realistas sin traicionar sus raíces, su clara inclinación por el Partido Demócrata y una empatía natural con cualquier invitado, al punto de conmoverse hasta las lágrimas sin que intente disimularlo cuando el invitado cuenta ciertas intimidades en vivo y ante todo el país.

Si hay alguien que sea una celebridad, es seguro que ha pasado por el show de Oprah. Muchas de esas estrellas la han ayudado en sus campañas humanitarias por el mundo entero.

Hoy Oprah es una líder de opinión que no olvida su pasado ni esconde detalles poco glamurosos de su vida, como el uso de drogas. Quizás por eso mismo es una celebridad con la que el público se identifica. El premio es la sintonía, gracias a la cual ha construido un imperio mediático de libros, revistas, programas de radio y televisión, y producciones de cine y teatro, con un salario que pasa los 250 millones de dólares al año. No sin razón, Forbes la ubicó como la primera mujer negra multimillonaria. Por todo esto, la pregunta que muchos se hacen es si Oprah Winfrey está dispuesta a terminar con su reinado.