René Pérez, a punto de estallar

El líder de la agrupación Calle 13 se ha convertido en un provocador con sus letras irreverentes. El video de su nuevo sencillo, Calma pueblo, ya está levantando ampolla.
René Pérez, a punto de estallar

René Pérez reapareció hace dos semanas en internet vestido de monja. Pateó unas botellas, se quitó el hábito y dejó ver una bomba amarrada a su tronco. “Me desahogo cuando escribo, mi letra es franca, pa’ no terminar explotando en la Casa Blanca”, grita mientras alrededor otros también se desnudan.

Con esta imagen empieza el nuevo video de Calle 13, con el líder del grupo, más conocido como Residente, lanzando arengas contra todo el mundo para generar polémica y darles gusto a sus seguidores, que lo han convertido en la voz contestataria de la música latina contemporánea. No quiere escandalizar, solo denunciar. “Pa’ cambiar el mundo desnuda tu coraje, la honestidad no tiene ropa ni maquillaje”, dirá más adelante.

La canción se llama Calma pueblo y es el primer sencillo de su nuevo disco, Detonación C-13, que saldrá en octubre. Con su letra se descarga contra el sistema, las disqueras, el gobernador de Puerto Rico, la hipocresía, los artistas que doblan en concierto (leáse reggaetoneros que lo han atacado) y la Iglesia católica. “No me hablen de carteles ni de los Sopranos, la mafia más grande vive en el Vaticano.

Con el truco de la fe se cogen a la gente, se cogen a cualquiera que piense diferente”, dice una de sus estrofas. Con la cabeza rapada, o dibujada con máquina eléctrica, casi siempre sin camisa, varios tatuajes entre los que está uno con la cara de su mamá y letras fuertes y directas, Residente y Calle 13 han logrado lo que parecía imposible en tiempos de bachata, tropipop, vallenato y reggeatón: ahondar en la realidad latinoamericana. Lo hicieron sin sonar a trova cubana ni cantar poemas de mensajes sutiles.

Al contrario, René toma la vocería dentro y fuera del escenario para decir siempre lo que piensa, sin arrepentirse. Su imagen rebelde la alimenta de camisetas provocadoras, mensajes políticos y mercadeo social. Su recorrido por la música comenzó hace cinco años junto a su hermanastro Eduardo Cabra, conocido como Visitante, con quien creó el grupo puertorriqueño que en un comienzo fue clasificado dentro del reggaetón pero que poco después mostró que iba más allá del pegajoso Atrévete te te, con sus letras y sonidos rap influenciados por el rock y ritmos de diferentes países.

Todo esto con un denominador común: la controversia. “No me gusta, pero me sale natural. Sé que crea discusión y pues eso te hace crecer”, ha dicho Residente sobre las canciones que compone y a las que Visitante les pone la música. Pero es evidente que esas canciones contestatarias tienen la intención de darle un sentido social a su música.

Esto es lo que cientos de blogueros defienden de Calle 13 y por eso alguno dice que el mérito de canciones que al comienzo parecían perderse entre el boom del reggaetón, fue que Residente se salió del esquema por “intelectualizar un ritmo en un principio inintelectualizable”. Una característica que en muy poco tiempo ha ubicado a Residente y a Calle 13 en un lugar de honor. Ni siquiera en las ceremonias a donde son invitados, miden sus palabras y el pito de la censura termina siendo su aliado a la hora de hablar. Han cantado con artistas como la Mala Rodríguez y Rubén Blades, Nelly Furtado y la desaparecida Mercedes Sosa. Sus posiciones políticas son controvertidas.

En ocasiones sus letras pasan una delgada línea que lo muestran ambiguo frente a Hugo Chávez, al tiempo que le dice a la presidenta argentina que deje el bótox y abogue por los indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta. Quizás la mejor definición de sí mismo, la dé Residente en alguna parte de Calma Pueblo: “De la canasta de frutas soy la única podrida”.