Sacha Baron, un provocador profesional

Hace tres años, con Borat, Sacha Baron Cohen impuso un estilo en el que sus personajes alternan con celebridades y gente común en situaciones bizarras e irreverentes. Ahora el inglés repite con BrÜno, una comedia sobre un periodista gay, racista y cruel con el que critica a la sociedad.
Sacha Baron, un provocador profesional

Para definir a Sacha Baron Cohen basta usar una palabra: provocador. Desde hace un mes es noticia gracias a su nueva película, Brüno, y a su personaje: un periodista austríaco gay que quiere ser la mayor celebridad de su país desde Hitler. Brüno hace comentarios racistas y misóginos, y llega a la alfombra roja luciendo calzoncillos y camiseta de leopardo, con la marca del famoso diseñador Roberto Cavalli.

También luce un peinado perfecto, con el pelo tinturado, un cuerpo trabajado y depilado, ademanes exagerados y comentarios incendiarios que escandalizan, como el de que la gente fea debería ser enviada en un tren a Auschwitz.

Pero este es sólo uno de los personajes con los que Baron Cohen ha alcanzado el reconocimiento y el éxito en las taquillas. Nacido en Londres hace 37 años, su fama se debe a que también satirizó la sociedad con otros dos personajes creados en 1998. Uno fue Ali G, un DJ de barrio popular y con pinta de rapero que entrevistó políticos y celebridades en su propio show, y que fue invitado por Madonna para el video de Music. El otro fue Borat, un periodista de Kazajistán que con comentarios también racistas y misóginos, se burla del estilo de vida estadounidense.

Con Borat recogió 261 millones de dólares en taquilla y consolidó un estilo para sus películas, casi de cámara escondida, en el que filma situaciones bizarras con celebridades, políticos o gente común y corriente. Por este personaje ganó el Globo de Oro a mejor actor, mientras que el guión, también escrito por él, recibió un premio Bafta y fue nominado al Oscar.

Su irreverencia le ha merecido ser calificado como el cómico más importante de su generación y sucesor de otros grandes británicos como Charles Chaplin y Peter Sellers, pero también despierta la crítica de grupos antirracistas y movimientos homosexuales que ven en su humor una caricaturización de sus ideales.

Tal vez no entienden que Baron Cohen puede ser una crítica a sí mismo, pues proviene de una familia judía ortodoxa y en su carrera de historia en Christ’s College, de la Universidad de Cambridge, abordó en su tesis la participación de los judíos en los derechos civiles en Estados Unidos. Además, él mismo fue modelo de revistas de moda.

Y aunque Brüno, con más de 30 millones de dólares el fin de semana de su estreno, no ha alcanzado el mismo éxito en taquilla de Borat, Baron Cohen ya logró estar en todos los medios, y hasta ser el primer hombre que sale desnudo en la revista masculina GQ, posición que sólo había tenido en la misma publicación la actriz Jennifer Aniston.

Baron Cohen ya anunció el fin de sus personajes Borat y Ali G, y seguramente en pocos días volverá a refugiarse en el hotel de Los Ángeles, donde vive con su esposa y su hija, para ser el personaje tímido que pocos reconocen con su barba de tres días, jeans, gorra de béisbol y gafas de lentes gruesos. Y también para preparar nuevos papeles, como el de Freddy Mercury en el filme sobre la vida del cantante, y quizás otro episodio del controvertido Brüno, para volver a levantar ampolla.

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