Sally Field, la matriarca

Como Nora Walker, en la serie Brothers & Sisters, la actriz Sally Field ha logrado que las madres se identifiquen con un personaje cotidiano que la televisión hoy poco explota.
Sally Field, la matriarca

Nora Walker es el imán de la familia. Su casa es el centro de reunión para hablar, llorar, confesar y hasta pelear, pero nada logra doblegar el temperamento de una mujer que nació para vivir por sus hijos. A lo mejor este personaje de la serie Brothers & Sisters no habría sido el mismo si no fuera Sally Field quien lo interpretara, una actriz que ha hecho méritos para graduarse como madre tanto en el cine como en la televisión.

La serie se ha convertido en una de las más exitosas de Estados Unidos, pues renovó el drama familiar con algo de comedia y una historia matriarcal donde ella da consejos, asume crisis, exige atención y sufre. Con Sally Field no se equivocaron. Un premio Emmy hace tres años por este papel sólo confirmó lo que había hecho como la mamá de Forrest Gump, la mamá de una hija diabética (Julia Roberts) en Magnolias de acero, y la de tres niños cuya nana era su papá disfrazado de mujer, en Mrs. Doubtfire.

Tras interpretar La monja voladora en 1967, Sally Field había forjado en el público su carácter de comediante. Pero en realidad sus papeles son bastante serios. El papel en Brothers & Sisters es el de una viuda, la señora Walker, que tiene una relación cordial con la ex amante de su difunto esposo, recibe en su casa a un hijo ilegítimo de su marido, hace locuras juveniles, como fumar un cigarrillo prohibido, y se sube en la moto de un nuevo amor, que es más joven que ella. “Es una historia acerca de mujeres de mi edad, de una mamá de hijos madurando”, dice sobre su papel.

Y mientras Nora ejerce el matriarcado sobre el resto de los Walker, Sally Field se consolida como actriz versátil, que salta de la televisión al cine sin problema. Dos de sus actuaciones más recordadas son precisamente de madres sufridas: Norma Rae y Edna Spalding (del filme En un lugar del corazón), papeles que le dieron dos premios Óscar y dos Globo de Oro. En 1994, obtuvo otro Emmy por su caracterización de la mamá bipolar de Abby, en el drama médico ER.

Fuera de las pantallas, Sally Field es la madre normal de tres hijos, todos varones, que combina la actuación con actividades benéficas, pero lejos del Hollywood de escándalos, a pesar de haber sido novia durante varios años de un playboy de los 70 y 80: Burt Reynolds.

En cambio, es activista política. Hizo parte de un grupo de actrices que presionó al gobierno mexicano para que investigara la muerte de mujeres en Ciudad Juárez, y en su discurso de aceptación del Emmy, en 2007, afirmó: “Si las madres controlaran el mundo, en primer lugar, no habría malditas guerras”. Afirmación que fue censurada durante la transmisión pero que demostró que Sally Field es la madre que muchos quieren ver en la pantalla.