El declive financiero de Michael Jackson

Los escándalos por abuso sexual infantil afectaron la economía del artista.
El declive financiero de Michael Jackson

Más de una vez se escuchó entre los acalorados pasillos y bastidores de los grandes escenarios de conciertos: cuando Dios tenía ganas de bailar, se metía entonces en el cuerpo de Michael Jackson.

Aquel americano prodigio desde muy niño tocó la campana del mundo para hacerle saber a las multitudes que había llegado un mesías al pop. Con el paso de los años también hizo saber que un dios no podía vivir en cualquier lugar, en una mansión convencional. Él quería vivir en un Edén, en la “Tierra del nunca jamás”, en “Neverland”.

Y justamente ese fue el nombre que le dio a su refugio en 1998, un casa gigantesca en California con zoológico propio, de la que se decía, junto al resto de sus lujos, que mes a mes iba restando un millón a una fortuna avaluada en 750 millones de dólares durante las épocas más gloriosas del artista.

Sin embargo, con los años, y tras un largo retiro de los escenarios, la gráfica financiera de Jackson, acostumbrada a un eterno ascenso desde antes de llegar a la adolescencia, comenzó a inclinarse hacia abajo. Después de que su disco History entró al mercado en 1995, tuvieron que pasar seis años para que volviera a encerrarse en los estudios de grabación, según rumores, para darle un nuevo aire a sus arcas y poner en las estanterías musicales el álbum Invisible (2001).

No obstante, fue en 2003, cuando la industria discográfica intentó de nuevo introducir al proclamado ‘Rey del Pop’ en las colecciones musicales de sus fans. Sony Music, una firma a la que Jackson adeudaba luego de sólo lograr la venta de dos millones de copias de Invisible,  lanzó el compilado Number Ones. Sin embargo, en un año en el que la imagen del cantante fue minada por constantes escándalos y por una demanda de acoso sexual infantil, los compradores se mostraron apáticos  (sólo 100.000 copias en la primera semana) y la economía del cantante no salía de la depresión.

Lo que para un artista común hubiera sido un éxito rotundo, en el registro de éxitos de Jackson era un fracaso absoluto. Sus ventas también caían. Los diarios británicos llegaron a asegurar que las deudas de Michael Jackson ascendían a la monstruosa cifra de 240 millones de dólares y que el artista buscaba soluciones rápidas para salir de la banca rota.

También fue noticia que los trabajadores de Neverland estaban sufriendo retrasos en sus pagos y que la mansión se hizo insostenible para Jackson. Finalmente en 2006, la propiedad pasó a manos del grupo financiero Colony Capital, tras haber haberse hecho dueño de una hipoteca calculada en 24.5 millones de dólares, concedida a Jackson en sus momentos de lucro financiero.

Así terminó la historia del rancho. Por eso, cuando su muerte más que impredecible era inimaginable para los fans, y cuando se aguardaba a que el próximo 8 de julio Michael Jackson volviera a pisar un escenario en Londres, no faltaron nuevamente los rumores que decían que su regreso era una especie de salvavidas para desahogarse de la crisis.