Madonna tiene celos de su hija

Las dos lanzarán una línea de ropa y accesorios para adolescentes, sin embargo, la reina del pop experimenta sentimientos encontrados frente a su heredera.
Madonna tiene celos de su hija

Que no la deja tener novio, que no la deja ir al estilista, que la quiere tener encerrada, que le tiene celos por su belleza y juventud. Son muchas las especulaciones acerca de la relación que Madonna tiene con su hija Lourdes, pero todas llevan a la misma conclusión: la reina del pop teme que su heredera, que ya cumplió 14 años, le robe el protagonismo y, seguramente, sus futuros novios.

Y tiene razones para sentirse así. En sus últimas apariciones públicas, Lourdes luce una estilizada figura, un look fresco y divertido, al punto que es considerada por varios medios como un punto de referencia en la moda para jovencitas.

Pero no siempre fue así. El año pasado Lourdes apareció en eventos públicos con una descuidada proliferación de vello facial y peinados poco elaborados, lo que fortaleció la tesis de los celos de Madonna hacia su hija, pese a que ella misma reveló que le entrega 11.000 dólares de mesada semanal, de lejos, la más generosa entre los hijos de los famosos.

Ahora, con el anuncio de que madre e hija están trabajando en una línea de ropa y accesorios para adolescentes, que lanzarán en agosto próximo y que se venderá masivamente en la tradicional cadena de almacenes Macy’s, surgen varias preguntas: ¿fue idea de Madonna o de Lourdes?, ¿de quién serán realmente los diseños?, ¿será que la madre se aprovecha de la imagen de su hija para vender?

Por ahora, la versión de los asesores de la cantante es que la iniciativa es de su hija mayor. Además, refuerzan la idea asegurando que esta será una excusa para que las dos pasen más tiempo juntas, que la adolescente tendrá plena autonomía para decidir sobre los diseños y que podrá asistir a reuniones con los ejecutivos de la firma Iconix Brand Group, encargada de la comercialización.

Desde que Lourdes nació en octubre de 1996, producto del romance de la cantante con su entrenador cubano Carlos León, los medios han tratado de descubrir qué tan buena madre es. Su vida, marcada por el escándalo y los excesos, hacía presumir que Madonna sería una madre permisiva y hasta descuidada, pero con el tiempo se fueron conociendo detalles de una madre restrictiva y controladora.

Hechos como que Lourdes y Rocco (su medio hermano cuatro años menor) no podían ver televisión o que les prohibía hablar en francés porque ella y Guy Ritchie, su compañero de entonces y padre del niño, no les entendían, dejarían ver el carácter de Madonna.

Ella misma reconoció en una entrevista, hace cinco años, que tenía roces con Lourdes, quien le reclamaba ser una madre “normal”. “Mi hija es muy crítica. Muchas veces está totalmente en desacuerdo con la forma que tengo de vestir y quiere que me vista como una persona normal no como una extraña. Cuando la busco en la escuela me dice ‘por favor, no traigas tus tops y trajes ajustados’ ”.

Apenas un año después, Madonna no tuvo empacho en afirmar que supervisaba en detalle la forma de vestir de Lourdes cada vez que salía y que le decía: “Te devuelves y te pones una ropa más decente, te pones un cinturón porque si te agachas, se te va a ver todo”.

Incluso se llegó a asegurar que esta actitud pacata de Madonna fue la que impidió que dejara participar a su hija en la serie Ugly Betty, con un pequeño papel.

Y aunque se pueda pensar que estas “salidas” de Madonna con respecto a su hija puedan ser una estrategia publicitaria, lo cierto es que sí existe una relación, por lo menos, contradictoria o incluso dolorosa entre madre e hija.

No deja de ser paradójico que en su presentación durante la entrega de los premios MTV en 2003, en la que le dio el famoso beso en la boca a Britney Spears, Madonna hubiera puesto a Lourdes, vestida de blanco cual princesa de cuento, a arrojar flores blancas en el momento previo a su escandalosa salida a escena.

Lo curioso es que tres años después Madonna confesó que Lourdes la había enfrentado por ese beso que seguramente la niña, que tenía siete años en ese momento, no vio en directo. “¿Sabes qué cuentan de ti?, que eres gay porque besaste a Britney Spears, me dijo. Yo le expliqué que besar a Britney no significa más que eso, que la besé. Yo soy la mamá estrella del pop y ella es la estrellita bebé. Y si la beso es para transmitirle mi energía”.

Sea como fuere, esta imagen contradictoria de su hija la alimentó ella misma cuando puso a Lourdes a recrear su imagen en el polémico video de Like a virgin que conmocionó al público en 1984. Con un vestido de novia, el cabello corto y varios collares, la jovencita apareció en el video Celebration con un extraordinario parecido a su madre. No es gratuito que 19 años después, usara esta misma canción para estamparle el beso a Britney.

Y como si en el fondo quisiera que le siguiera sus pasos, Madonna inscribió a Lourdes en la academia de baile Pinneaple, en Londres, para que pudiera presentarse el año pasado en parte de su gira “Stiky and Sweet”. En algunos shows la jovencita subió al escenario a tocar piano y en otros, haciendo parte de su grupo de bailarines.

Puede que todas estas contradicciones sean parte de una provocación más de Madonna, o si, en definitiva, hacen parte de la adolescencia de Lourdes. Lo cierto es que a Madonna no le debe quedar fácil criar a una hija que cada vez se parece más a ella.