Marre no quiere parecerse a nadie

La cantante bogotana dice que tiene todo para ser la nueva estrella del pop colombiano. Es compositora de todas sus canciones y a pesar de ciertas influencias, ha hecho todo lo posible para que no la comparen.
Marre no quiere parecerse a nadie

Un oso de peluche, el burro Igor de Winnie Pooh y unos cojines de colores sobre la cama delatan a Marre. La niñez se resiste a abandonar los rincones de su cuarto, aunque los muñecos han tenido que compartir su espacio con la guitarra. La colección de barbies está guardada en un clóset de la casa, pues es hora de comenzar en serio la carrera que soñó desde pequeña: cantante. A sus 18 años, Marre quiere ser una estrella.

El trabajo apenas comienza y con su primer disco, que lleva su nombre, ha puesto a sonar dos canciones en la radio: Cada vez y Más y más, cuyas letras ya están en la memoria de un público adolescente. Sin embargo, sabe que el camino es largo si quiere sobresalir entre tanta estrella joven que no pasa de su primer disco. “Esta es una carrera de resistencia”, dice Marre con hablar pausado y una voz menos grave que la que se oye en sus canciones.

Su vida musical empezó cuando era una niña que hacía shows para la familia, con su hermana y las barbies, y le decía a su público que quería ser “cantartista”. Ahora lo repite con más seguridad, con 96 canciones escritas en papeles sueltos, servilletas y cuadernos que hacen las veces de su joven diario musical.

María del Rosario Gómez, un nombre largo que derivó en un corto Marre gracias a la dificultad de su hermana menor para pronunciarlo, dice qué tiene para ser estrella: “Yo escribo todas mis canciones y tengo un timbre de voz único”, aunque admite que tiene un largo camino por recorrer.

Marre, la jovencita que creció con Bach, Beethoven y vallenatos, está llena de expectativas y también de proyectos que giran en su cabeza. Con un primer disco recién salido al mercado, ya está pensando en las canciones que incluirá en el segundo.

Tiene la disciplina de sentarse diariamente a escribir junto a la ventana de su casa, desde donde se ve Bogotá. Como tiene personalidad noctámbula, le va mucho mejor de noche que de día. El hecho es que no pasa una sola jornada sin ir al papel, una rutina que asumió a los 13 años, cuando era fanática de Paquita Gallego y Me llaman Lolita. “En ese momento empecé a escribir canciones en serio y decido que mi música debía ser diferente”, comenta. De ahí empezaron a madurar las historias infantiles y sencillas que hoy son canciones sobre amor, desamor y despecho aunque no sean precisamente sus vivencias. “Algo hay de mí pero también son situaciones que les han pasado a personas que conozco y también me salen porque me considero muy romántica”.

Pero a esas letras quiere darles un toque de artistas que le gustan como Jason Mraz, Avril Lavigne y Serena Ryder. “También me gusta Shakira pero sobre todo sus primeros discos porque tenían más poesía. De cada música se puede aprender algo y el pop que yo hago tiene un toque especial: reúne sonidos fuertes, de pronto rockeros pero al mismo tiempo balada”, explica.

Aunque no le gusten las comparaciones, su estilo tiene que ver mucho con el de la mexicana Belinda y el del grupo chileno Kudai, artistas de letras adolescentes con historias cotidianas que les cuadran perfecto a los primeros amores. Solo que Marre quiere ir mucho más allá y formar una música propia que no sea posible encasillar.

Algo de esto tiene su disco y como Marre es consciente de que sólo es la primera de muchas etapas musicales, no deja de estudiar técnica vocal y expresión corporal para consolidar también una identidad. “No quiero que digan que me parezco a alguien. Hago música para mí, para sentirme bien y feliz, y si eso toca a los demás es porque lo he logrado”.

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