Martirio, regresa a Colombia

La cantante española dará un concierto el 28 de julio en Bogotá, con boleros, flamenco, jazz.
Martirio, regresa a Colombia

Después de 25 años, ¿cómo definiría su estilo?

Como una gran búsqueda de hacer cosas que no estén hechas, de inventar, con un gran amor por la música popular y un enamoramiento de los sonidos que transforman, los que cambian y ayudan a crecer. Un estilo propio, independiente de que me haya dedicado a varias forma musicales.

¿Sobre qué le gusta escribir?

En la composición siempre me ha inspirado el amor, pero también escribo sobre cómo te trata la vida y cómo cambia la gente de acuerdo a como enriquezca su alma. Escribí más al principio y en mi quinto disco empecé a hacer versiones de la copla en jazz, canciones latinoamericanas, tangos y boleros en compás flamenco. Eso fue como una composición, porque era la primera vez que se hacía.

¿Tiene alguna disciplina para componer?

Hay veces que una frase te llama. Entonces la escribo en un papel y me la llevo a casa. Pero creo que para escribir hay que darle vueltas, coger apuntes y hacer un collage con todo lo que has apuntado. No creo en la inspiración así por las buenas, hay que trabajar mucho para sacar una letra coherente y guapa.

¿Hacia dónde quiere ir ahora?

Después de haber dado tantas vueltas a otros repertorios, quiero volver a escribir sobre las mujeres de mi edad, hacer un retrato, que sea profundo y a la vez irónico. Aunque primero saldrá El aire que te rodea, un disco con el pianista cubano José María Vitier, quien musicalizó poemas iberoamericanos que nos gustaban a ambos: de Rubén Darío, Ernesto Cardenal, García Lorca, Gabriela Mistral y Calderón de la Barca.

¿Cuál es la importancia del bolero, un género nuestro que usted hizo suyo?

El bolero es una expresión del alma auténtica, que cuenta sentimientos y emociones concretas, hay mucha gente que se puede identificar y le puede ayudar, verse reflejado, curarse. No va a morir nunca.

¿Por qué a los latinoamericanos nos gusta oír canciones dolorosas?

Porque también te acompañan, no creo que haya un sentido masoquista. Desde luego, el estado del desamor es más creativo, desgraciadamente, y se escribe más cuando uno está tocado y la vida te ha dado una vuelta. A mí me sale mejor cantar una canción fuerte.

¿Qué es lo peor y lo mejor de estos 25 años?

Lo más duro ha sido conservar la independencia, con unos costos económicos grandes, porque, por hacer lo que he querido, a veces he tenido que pagar mis discos. Lo mejor: haber creado un estilo propio, conocer países, gente y música que me han llenado el alma, y tener un hijo enamorado de la música, eso es un placer. Además, tener todavía intacta la ilusión.

¿Cómo es trabajar con su hijo (Raúl Rodríguez), guitarrita y productor de su música?

Nos tenemos un respeto muy grande y da mucha felicidad hacer cosas verdaderas en el escenario, unidos con un cordón umbilical invisible. Él me ayuda, me abre los ojos, me instruye en cosas nuevas y yo le doy todo lo que puedo. Trabajar con alguien que quieres tanto y tanta devoción por la música es un regalo de la vida.

¿Hacia dónde debe ir el artista para destacarse en un mundo musical globalizado y con una oferta muy amplia?

Hay que ser fiel a uno mismo y único dentro de lo que uno haga, pero también hay que estar abierto a lo que pasa en el mundo, a los cambios sociales y, de alguna forma, ser testigo de eso y reflejarlo. Internet y las nuevas tecnologías son inventos maravillosos pero hay que estar más conectado con la calle que con la máquina.

¿Qué oye Martirio cuando deja el nombre artístico y es Maribel Quiñones?

Soy muy heterogénea, me gusta mucho la música cubana, la mexicana, Anouar Brahem. Entre las imprescindibles están Chavela Vargas, Billie Holiday y Shirley Horn, oigo de todo. De flamenco, los clásicos Camarón de la Isla y Fernanda y Bernarda de Utrera: y de los jóvenes, Estrella Morente, Miguel Poveda y Arcángel.

¿Y qué música no oye?

No me gusta ese chin bam bum, esa música que va más rápido que los latidos del corazón. Esa que ponen en los carros, que no me dicen nada, que aturde, que es repetitiva y que no te llevan a ningún estado tuyo bueno.

¿Qué le falta por cantar?

Creo que he ido tocando todas las cosas que me han gustado, siempre habrá algo nuevo. Cuando escriba mi próximo disco de las mujeres, no sé qué tipo de música lo va a acompañar. Lo que sé es que lo que más me gusta es lo último que hago. Hacia dónde irá mi música, no lo sé, pero siempre tendrá que ser nuevo.

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