Feng Shui: cuando el entorno trabaja para ti

Según la ancestral doctrina china del feng shui, la energía de los espacios donde vivimos es crucial a la hora de lograr la armonía.
Feng Shui para el hogar

Como ocurre con las personas, las habitaciones, las oficinas y las salas de reunión tienen canales por los que fluye la energía y estas vibraciones las podemos intervenir para crear un equilibrio que vaya en sintonía con nuestros objetivos y anhelos. 

 

Sin saberlo, permanentemente buscamos modificar la energía de nuestros espacios. Eso hacemos cuando llegamos a la oficina en la mañana y abrimos las persianas para que entre la luz, o las ventanas para sentir el aire. También cuando usamos la calefacción, decoramos las paredes, utilizamos iluminación artificial o instalamos sistemas de sonido para crear distintos ambientes.

 

Lo que ocurre en el exterior puede ayudarnos a que todo fluya de una manera más positiva, pero es importante saber que los principales cambios se dan en nuestro interior y es ahí donde se crean las condiciones para cambiar el entorno.

 

Los lugares en los que vivimos son el reflejo de lo que somos por dentro, así que el desorden es una señal que indica que es momento de trabajar para cambiar viejos hábitos que no nos aportan nada y dejar que nuevas prácticas entren a nuestras vidas.

 

Es importante tener en cuenta que los espacios en los que permanecemos mucho tiempo afectan nuestra energía y, por consiguiente, nuestra productividad, vitalidad y salud. Un lugar en el que las condiciones no son favorables, drenará parte de nuestro tiempo y vitalidad, por eso es clave seleccionar muy bien, por ejemplo, dónde ubicaremos nuestra oficina y cómo la organizaremos.

 

Hay algunos factores que pueden ayudar a la hora de seleccionar los lugares en los que desarrollaremos nuestras actividades cotidianas y la manera en que los decoraremos:

 

- Siempre seguir la intuición, con esto me refiero a sentirse cómodo  en el lugar, la intuición es esa primera sensación que tenemos frente a una persona o un espacio, sea de comodidad o no; así este cumpla con otros requisitos como precio, ubicación, etc.  Es esa «corazonada» que nos deja sentirnos en paz en un lugar, pero que no sabemos por qué. Existen factores que no identificamos a través de la razón, pero en los que nuestra percepción puede ayudar.  

 

- Para empezar, es de gran utilidad tener algo que nos guste. Cuando permanecemos por un tiempo prolongado en algún lugar, nos conectamos visual y energéticamente con todo lo que allí se encuentra. No es buena idea ver a diario objetos que nos generan rechazo -como imágenes asociadas con enfermedades o carencias-, esa experiencia repetitiva hace que nuestra mente interiorice malas vibraciones.  Es recomendable, entonces, tener imágenes que produzcan bienestar.  

 

- Las estructuras pueden pasar por periodos de bloqueo en los que la energía no fluye de la manera adecuada. Esto ocurre, por ejemplo, con algunos locales comerciales en los que los negocios no prosperan a pesar de estar bien ubicados y tener precios que se ajustan a las necesidades del mercado. En estos casos podemos preguntar por la historia de las personas que han trabajado en el lugar y por la evolución de las empresas que han pasado por ahí, para así encontrar posibles soluciones al problema. 

 

 

- Los lugares repletos de objetos y visualmente densos no dejan fluir la energía de manera adecuada. Es posible tener muchas cosas, si el lugar lo requiere -como sería el caso de un almacén-, pero deben permanecer organizadas. Si el espacio es una oficina donde se archivan documentos, existen soluciones decorativas que permiten tenerla en orden. Los objetos que no son decorativos y que no se  utilizan por antigüedad obstaculizan la energía, así que, en lo posible, deben ser removidos para que las vibraciones se renueven.  

 

 

- Lo ideal es que los lugares estén construidos con formas completas y sencillas, como cuadrados o rectángulos, ya que las estructuras con formas irregulares o muchos vacíos no dejan estabilizar la energía. Si un lote, por ejemplo, tiene una forma triangular, se debe completar cerrando sus esquinas con alguna barrera natural. 

 

 

- Es recomendable que las entradas de los establecimientos comerciales estén siempre libres, sin mercancía que obstaculice el paso. Además, debe haber una ventilación adecuada y, en lo posible, luz natural.

 

- El polvo, los residuos de papeles y la basura también bloquean la energía. Incluso la suciedad que no se ve, la que se esconde detrás de los muebles y las estanterías, tiene un efecto en las vibraciones del lugar. Sucede algo similar a lo que ocurre cuando lanzamos una piedra a un estanque: su onda se extiende a todo lo demás. Cuando hay acumulación de mugre, se crea un tipo de energía que se denomina sha (poco favorable), opuesta al Qi (energía vital). 

 

- Las claraboyas son excelentes a la hora de mejorar la energía de los espacios ya que permiten renovarla, especialmente en aquellas estructuras de cierta antigüedad.

 

 

- En establecimientos comerciales y oficinas es importante que la energía circule un poco más rápido, para esto se pueden usar algunas formas circulares en muebles y objetos.

 

- Las plantas son excelentes para ayudarnos a limpiar y a redistribuir la energía, y su estado indica cómo circulan las vibraciones por nuestros espacios, ya que deben tener óptimas condiciones de agua y luz. Cuando se va a seleccionar un terreno para construir, la vegetación que crece en el lugar nos habla sobre su energía. Se debe tener en cuenta si la tierra es demasiado quebradiza, cuando debería ser húmeda, o si la naturaleza está decaída y poco sana.

 

- Los ángulos muy pronunciados son dañinos si están enfrentados a las entradas o a los lugares donde trabajamos o dormimos.

 

 

- Es recomendable que las estructuras queden por encima del nivel de la calle. Cuando se encuentran por debajo, no solo acumulan residuos y basuras, también energía que no circula adecuadamente. 

 

- Tratar de evitar los cables de alta tensión que se encuentran muy cerca a nosotros. Se pueden ubicar plantas o elementos en cerámica entre ellos y nuestro espacio.

 

 

- Si tenemos un terreno cerca a un río que tenga una importante corriente de agua, se debe ubicar alguna barrera natural entra nuestra construcción y el paso del agua. El agua es energía vital en movimiento pero, cuando está muy cerca a nuestro espacio, puede llevarse consigo parte de la energía del terreno. También puede ocurrir que el agua no fluye. Cuando esto ocurre, adquiere unas propiedades de textura y olor que detienen la energía. El agua estancada produce exactamente eso: energía estancada. La energía en los espacios debe circular de una manera suave y permanente, sin extremos. 

 

Foto: iStock.

 

 

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