"Primero que todo, COLOMBIA”, Luz Marina Zuluaga

Luz Marina Zuluaga siempre será la reina de los colombianos, por eso, recordamos el relato pormenorizado de cómo se convirtió en Miss Universo en 1958, contado por ella misma. a la mañana siguiente.
Así consiguió Luz Marina Zuluaga la corona de Miss Universo

*Texto publicado en la revista Cromos el 25 de agosto de 1958*

 

Con Miss Universo, resuena el nombre de Colombia en el mundo entero. Al día siguiente, el primero en felicitarnos fue el cartero.

—“¿De Colombia? ¿Del país de la nueva Miss Universo? ¡Congratulaciones!”.

Para los colombianos residentes cerca del lugar donde Colombia acaba de llevarse un triunfo en homenaje a la belleza de la mujer colombiana, la alegría, la euforia y el orgullo, son comparables solamente a los que debieron haber sentido los colombianos cuando estalló allá la gran noticia.

Tan pronto como fue posible, fuimos a entrevistar a Luz Marina Zuluaga, “Miss Universo” de 1958. Fue bien difícil conseguirla. Para ella ya ha comenzado un año, trescientos sesenta y cinco días, en que ella no podrá llamarse dueña de sí misma. Cada minuto de cada día, ya está tomado. En el año que tiene por delante, le espera un rosario interminable de entrevistas de prensa, sesiones con fotógrafos, desfiles, recepciones, a los que tendrá que comparecer representando los ideales de “Miss Universo”, pero sobre todo, y según sus propias palabras, con toda sinceridad y olvidándose de sí misma: “Primero que todo, COLOMBIA”.

El concurso de “Miss Universo” se celebra anualmente, desde hace siete años, en Long Beach, una ciudad cerca de Los Ángeles, en California. Este año, luego de finalizado el certamen, “Miss Universo”, con su séquito y varias otras de las concursantes que no fueron tan afortunadas, vino a hospedarse al lujoso hotel Beverly Hilton en Beverly Hills. Fue allí, al lado de la piscina del hotel, donde entrevistamos a Luz Marina. No se puede negar que íbamos ardiendo de curiosidad por conocer a la chica que había sido elegida pocos días antes como la mujer más bella del mundo.

Este torneo no es, como lo son tantos, un certamen de bellezas en trajes de baño. Para merecer el título de Miss Universo entran en juego no sólo la belleza de rostro y la perfección física. Allí entran igualmente en concurso la personalidad, inteligencia, simpatía y muchas otras cualidades abstractas.

Sin embargo, antes de que pasaran minutos, nos dimos cuenta de por qué Luz Marina de Colombia fue elegida este año como Miss Universo. Por encima de los atributos de belleza física, que son requisitos indispensables para competir en el concurso, Luz Marina tiene el encanto de la sencillez.

Una de las primeras preguntas que hicimos a Luz Marina fue acerca de las emociones que sintió en el momento en que le anunciaron que ella había sido escogida entre 79 chicas como merecedora del título Miss Universo. Esta pregunta abrió las compuertas para una avalancha de palabras. La nuestra fue tal vez una de las primeras entrevistas en que Luz Marina tuvo la oportunidad de expresarse en su propio idioma. Hasta entonces había tenido que valerse de intérpretes para contestar las interminables preguntas de periodistas que le acosan a todas horas.

—“Es tan difícil explicarlo”, contestó. “En realidad no lo puedo hacer porque lo veía tan imposible… Al principio del concurso pensaba: “Quiera Dios que no me eliminen desde el comienzo, porque, ¡qué vergüenza para Colombia! Cuando salí entre las 15 semifinalistas ya quedé satisfecha. Al día siguiente, cuando tenían que escoger cinco finalistas de entre mis quince compañeras, le pedí a Miss Cuba, que había sido eliminada el día anterior, que me guardara un puesto en el teatro. Después del desfile, pensaba ir con ella para ver el resto del programa. Cuando salía, me atajaron, y todo sin entender lo que me decían, me llevaron a un cuartito entre bastidores con otras cuatro de las candidatas. En la puerta estaban de guardia dos policías. Nadie entraba, nadie salía. Casi no podía creer en mi suerte y mi felicidad; Colombia en quinto lugar. Entonces empezaron a nombrar una por una: ‘Miss Polonia, quinta’. ¡Qué maravilla!, pensé, quedé de cuarta. Luego, ‘Miss Estados Unidos, cuarta’. Después, Hawai de tercera. Casi loca de la felicidad me fui a felicitar a Miss Brasil. Ella sería Miss Universo y yo había llegado a segunda. Antes de llegar donde ella, alguien me atajó y me trataba de arrancar la cinta que yo llevaba. Yo no entendía lo que me decía, No me la puedo quitar, le decía; cómo me voy a presentar sin llevar el nombre de ‘Miss Colombia’. Entonces Miss Brasil vino a explicarme que la cinta con el nombre de mi país tenían que cambiarla por la de ‘Miss Universo’. Se me vino el mundo encima. Todavía no me doy cuenta de lo que pasa. Es mucho para mí”