Las canas de las mamás famosas

¿Qué madre no ha sufrido con sus hijos? Estas madres siempre sonrientes han sufrido, como todas las mamás, con las travesuras y accidentes de sus hijos. De carne y hueso.
Las canas de las mamás famosas

Ana Milena Muñoz, ex primera dama

CHANGUAS EN PALACIOSimón y María Paz eran muy necios y, aunque hoy lo veo divertido, a veces me ponían a hacer mucha fuerza. Son numerosas las historias: un día nos sacaron de un almacén de vestidos de hombres cuando decidieron resbalarse por dentro del estand y luego ponerse los sacos. El día de la posesión de César, después de muchas advertencias para que se portaran bien, empezaron a hacer bombas de chicles; yo se los quitaba y al rato me daba cuenta de que seguían. Después descubrí que alguien les había regalado un rollo de chicle que Simón tenía en el bolsillo. En Palacio, Simón jugaba fútbol en las corredores y en ocasiones se topaba con las citas de César. Recuerdo también que una vez María Paz se metió en un cambio de guardia a correr debajo de las banderas.Margarita Vidal, periodistaCUIDADOS INTENSIVOSMis hijos han sido relativamente juiciosos. Hubo sí, en su momento, las trasnochadas típicas de todo padre y madre, cuando se demoraban un poco más de lo normal en llegar de las fiestas. Más bien diría que las canas que tengo (y me pinto) me salieron todas el día que mi hijo Federico se cayó, cuando tenía 7 años, del segundo piso de la casa y se fracturó el cráneo. Estuvo quince días entre la vida y la muerte y yo con su mano cogida día y noche en la sala de cuidados intensivos, rezando. Todavía siento angustia y dolor de estómago cuando me acuerdo de esos momentos. Por fortuna se salvó y hoy tiene un hijo, Gregorio, mi primer y único nieto que es una verdadera felicidad.María Cecilia Botero, actriz

UNA MENTIRA POCO PIADOSA

Mateo es un poco terco y olvidadizo. Me ha sacado varias canas porque le recuerdo cosas importantes que debe hacer y las pospone y las pospone y al final se termina olvidando de ellas. Pero lo que más recuerdo fue el susto que me hizo pasar cuando tenía como nueve años. Un día se cayó montando bicicleta y me llamaron a decirme que había tenido un accidente. Cuando llegué al sitio me encontré un tumulto y un bulto tapado con una sábana blanca. ¡Casi me da un infarto! Cuando descubrí la mentira, le pegué un grito y quedó sentado como un resorte. Me resultó un buen actor porque después en la clínica decía que no se acordaba de nada. Parece que todo era para no ir al colegio al otro día, pero igual lo mandé y se ganó un buen regaño. Pilar Castaño, PERIODISTA

!BAJEN EL VOLUMEN!

Todos mis hijos me han sacado canas en la adolescencia. Yo ahora estoy viviendo las de Bárbara y Alejandro, pero también me tocó con María. Lo que pasa es que en esta época no son ni adultos ni niños, entonces viven inconformes, inseguros y les cuesta decidirse. Lo que siempre me ha costado trabajo es la música en el carro a todo volumen. Yo, que siempre he sido de música clásica, bossa nova o boleritos viejos, me toca escuchar el rock o el reggaeton y me enerva. ¿Y qué puedo hacer? Nada, es la concesión que me toca darles. Lo curioso es que en mi caso sí aplica el refrán de que al que no quiere caldo se le dan dos tazas. Imagínese: crecí con una emisora cultural pero no hay forma de que les cambie la música en el carro. VIENA RUIZ, EMPRESARIA DE BELLEZA

PARTO DE TRILLIZOS

Mis hijos todavía no me han sacado canas, están en una edad muy linda. Bueno, cuando nacieron tuvieron complicaciones. Nicolás, Camilo y Luciana son trillizos, y en el momento del parto pesaban solo 1.500 gramos, un kilo menos de lo que pesa un bebé promedio. El primer mes y medio fue muy fuerte, y aunque las cosas mejoraron, estuvimos muy pendientes de ellos hasta los cinco años. Eran mucho más pequeños que los niños de la misma edad. Pero no, hoy en día tienen 11 años, son una belleza, y no me ponen problemas, no me sacan canas. Alejandro Sandoval, Actriz

EL BENDITO BLACKBERRY

Las canas que me saca Valeria son las típicas canas que saca una adolescente. Sabe lo que tiene que hacer, pero no lo hace. Le da pereza lavar los platos y tender la cama. Uno le dice que haga una cosa y nada. Cosas por ese estilo. También se distrae con Facebook y el chat de Blackberry cuando tiene que hacer tareas. Pero en últimas la consiento porque le va muy bien en el colegio.